16 marzo 2017

PFQMG - Cap. 18 - Cómo descubrí quién era Rita Day

Rita

—Esta es tu última advertencia, Rita —dice Cliff, señalándome con su dedo gordo y rosado—. Si me entero que le hiciste eso a otro importantísimo cliente, te echo de este respetable lugar.
Ruedo los ojos, cruzándome de brazos mientras Marie, sentada en una silla frente al escritorio de Cliff, sonríe de forma presumida.
—¿Quedó claro? —pregunta mi jefe. Su frente está completamente cubierta en sudor y, desde donde estoy de pie, puedo ver el círculo de humedad que se forma en sus axilas, también debido al calor.
—Está bien —digo de mala gana.
Al parecer hoy me falló la sutilidad porque Marie identificó que su comida tenía un sabor demasiado extraño. Ella confirmó las sospechas cuando casi obliga a Anna a probar una de las papas con mezcla especial de Mirna, y yo corrí a detenerla antes que la llevara a su boca.
Es más que obvio que Marie me delató al instante con Cliff y con su padre, el dueño del restaurante que raras veces se tomaba el tiempo de venir de visita.
Ahora estamos en la oficina de Cliff, absorbiendo el olor a humedad mezclado con sudor, esperando mientras soy regañada por quinta vez en el mismo minuto. También el padre de Marie, técnicamente el gran jefe, está ahora al teléfono que Cliff mantiene en altavoz para nosotras.
—No toleraré este comportamiento —dice él a través de la línea telefónica—. Debería despedirte de inmediato…
—¡No lo haga! —chilla Cliff, su frente se cubría con más sudor, de ser posible—. Rita es un elemento valioso para esta compañía, un ejemplo a seguir. Ella seguramente tiene alguna clase de envidia o rencor contra su hija y se le pasó la mano, eso es todo. Además, esta es la primera vez que se mira un comportamiento de este tipo por parte de la empleada.
Fulmino con la mirada al puerco de mi jefe.
¿Envidia a Marie? Debe estar drogado.
Él me hace una mueca para que mantenga la boca cerrada, sus ojos casi se salen de sus cuencas y el sudor resbala por toda su grasienta cara mientras me mira como si deseara poner sus manos en mi cuello y estrangularme.
—Debe ser sancionada —dice el padre de Marie—, es imperdonable lo que le hizo a mi hija. ¿Poner sustancias desconocidas en la comida de ella? ¡Pudo haberse intoxicado! ¿Qué clase de inmadurez es esa? ¿Y si lo hace con otros clientes? Así es como empiezan las demandas.
—Lo entiendo señor, pero…
—No eran sustancias desconocidas, papi —Marie interrumpe a Cliff, aclarándose la garganta como digna víctima—. Puso cabello humano, restos de uñas y algo blanco que parecía mucosidad. De solo pensarlo quiero vomitar.
—Usé también piel muerta de los pies de… —me quedo en silencio cuando Cliff hace un sonido estrangulado al escuchar mi voz, su rostro está rojo y brillante debido a la grasa natural de su piel mientras me indica que me calle.
Abro la boca para completar mi frase, pero él me hace otra mueca para que me quede en silencio. Me quedo callada entonces.
—De nuevo, Sr. Benson —dice Cliff—, mil disculpas con ambos. Este episodio no va a volver a ocurrir nunca. Y por supuesto que ella será sancionada. Estará suspendida por dos semanas de su trabajo, sin derecho a paga.
Mi boca se abre para protestar, pero Cliff rápidamente niega con la cabeza.
—¿Solo eso? —pregunta el Sr. Benson—, merece una demanda.
—Ah —Cliff comienza a cantar como canario—: no sería recomendable, señor. Le prometo que yo mismo la voy a supervisar de ahora en adelante. Prácticamente le estaré respirando en la nuca.
—¿Es que acaso no lo hacías antes? —se escucha un resoplido por parte del padre de Marie—. Tal vez a quien deba despedir es a ti.
—No, no, no, no, no… usted no querrá hacer eso. Déjeme encargarme de esta situación ahora mismo.
—Bien —dice el Sr. Benson después de unos instantes, su voz suena resignada—. Si recibo una sola queja más de ti, Rita Day, estarás inmediatamente despedida.
—Por supuesto, señor —acepto.
Marie es ahora la que rueda los ojos.
—No puedo creer que valga poco mi salud y seguridad —dice ella.
—Hija, tampoco es como si fueras alguien fácil de llevar —responde su padre aun en la línea telefónica—. Entiendo la necesidad de querer pelea, de verdad, pero deberán encontrar otra forma de solucionar sus problemas. Sé que a veces tengo ganas de mandarte a comer mierda, pero esto no puede suceder en el negocio, ¿entendido?
—Claro —respondemos ambas, Marie y yo; yo con mi gran sonrisa, evitando reírme en voz alta, y Marie con la nariz arrugada, haciendo pucheros de pura rabia.
Cliff se despide del Sr. Benson, colgando la llamada mientras Marie se pone de pie para retirarse de la oficina. Antes de llegar incluso a la puerta, ella se gira en mi dirección y me señala con un dedo.
—Vas a pagarlas caro —susurra su amenaza—. Puede que hayas comprado la lealtad de este cerdo, pero no la mía.
Su dedo acusador señala a Cliff cuando menciona la palabra “cerdo”. Con eso ella se retira de la oficina, como diva agitando sus caderas.
—Muy bien, no fue tan malo —le digo a Cliff cuando solo estamos los dos.
Él saca un pañuelo de tela de la primera gaveta de su escritorio y se lo pasa por la frente.
—Eres una psicópata —dice él—. No puedo creer que puse mi trabajo en juego solo por esto.
—Era eso o contarle al gran jefe que te estás robando el dinero de las ganancias del restaurante —murmuro en su dirección.
Esa es la única razón del por qué él me defendió como lo hizo hace unos momentos atrás: tiene pavor a que suelte la boca y hable todo lo que sé de sus robos al restaurante. Al parecer él está comprando alimentos descompuestos y dañados a un precio más barato a como está descrito en el presupuesto, de esa manera él puede quedarse con el dinero extra que sobra de las compras. Es un cerdo ladrón.
—No necesitas recordármelo —comenta él de mala gana—. Que no vuelva a pasar, Rita. No puedo defenderte siempre que te metas en un lío de esta magnitud.
—Entonces esta boca hablará sobre los desajustes en el presupuesto y de cómo tienes comprado al chico de salubridad —digo con total calma—. Debí decirlo hace ya varios años, cuando te vi hacer tratos extraños con gente de poca confianza. Lo bueno es que tomé fotos y grabé situaciones vergonzosas.
—De acuerdo, de acuerdo —dice limpiando el sudor de su frente—. Tú quédate callada que ya cumplí con mi parte, no serás despedida.
—Bien —asiento con la cabeza, poniéndome de pie para salir de la oficina con mal olor—. Un trato es un trato. Te prometo que mantendré el perfil bajo por estos días; ya no más problemas con Marie, de verdad.
Cliff asiente en mi dirección y pronto me despacha con un gesto de su mano.
—Oye —pregunto antes de salir por la puerta—, ¿era cierto lo de la suspensión?
—¿Y todavía dudas de si es cierto o no? —resopla en voz alta—. ¡Por supuesto que sí! Comenzarás a partir de mañana. No puedo permitir que el Sr. Benson quiera venir a inspeccionar si hice o no mi trabajo.
Asiento con la cabeza.
—Bien, serán como unas vacaciones forzosas —comento—. Oh, y espero mi paga por esos días. No quiero sonar como una rata, pero… sí, sí quiero sonar como una porque ocupo el dinero.
Cliff rueda sus ojos.
—Tendrás la paga. Ahora largo de mi oficina, tengo que terminar de revisar unas facturas.
—Ah, y antes de irme —comento—, existe algo que se llama velas de olor. Le pediré a Mirna que te compre algunas porque aquí apesta.
Cliff vuelve a hacer el gesto de mano, y es así como continúo con mi salida y voy directo al área para empleados.
Al llegar allí, la primera en reclamarme es Anna, quien rápidamente se pone a mi lado a medida que me preparo para recoger algunas cosas antes de ir a las clases de salsa en las que quedé de verme con Key.
—¿Estás bien, Rita? ¿Te despidió? —es lo primero que pregunta mi amiga.
Rápidamente niego con la cabeza.
—Estoy bien, tranquila —la sujeto de los hombros cuando veo que no puede evitar dejar de caminar de un lado al otro—. Relájate, Cliff me debía unos favores que con gusto mantendré en secreto a cambio de conservar mi trabajo.
—¿Estás segura?
—Al cien por ciento.
Anna suspira en voz alta, como si hubiera estado conteniendo la respiración.
—Qué bueno. Aunque no sé qué te picó para hacer algo así, ¿en serio escupiste en su comida?
—Sí —asiento con la cabeza mientras busco mis cosas personales—. Hice más, pero no es tiempo para que tus oídos virginales lo escuchen.
—No tengo oídos virginales, para tu información.
Ruedo los ojos.
—De acuerdo. Mi turno oficialmente termina aquí —digo luego de unos instantes—. Cliff no me dejó irme ilesa, así que me suspendió por dos semanas.
—¿Qué? ¿Por qué?
—Porque así es la vida —digo con mi voz constipada por la gripe—. Ahora, me retiro porque mi vecina me obligó a tomar estas clases de salsa para principiantes.
—Bien —dice ella—, suerte con tus clases. Supongo que tendré que conformarme con verte después de esas dos semanas, ¿cierto?
Asiento con la cabeza mientras le doy una amable sonrisa.
—Tienes que ser fuerte con Adam, ¿entendido? Él está con Marie, la diva de cuatro cuernos. Tienes que alejarte de ese chico.
—Lo sé, no me lo recuerdes.
—¡Recuerda ser sarcástica! Y mucho.
Anna asiente con la cabeza.
—No sé qué haré sin ti todos estos días.
—Vas a estar bien. Mirna te puede instruir. Ahora sí, tengo que irme porque voy demasiado tarde.
Me despido de Anna y salgo corriendo al lugar donde será la clase. No sabría decir si estoy emocionada por aprender a bailar salsa, o por el chico que me va a acompañar.
Puede que sea más de lo segundo, y eso es aterrador para alguien como yo. Las cosas nunca acaban bien cuando empiezas a perder el control de tus sentimientos, y peor cuando dichos sentimientos incluyen a un chico.
No quiero tener la razón acerca de esto.

**********

El edificio donde se reciben las clases de baile se encuentra no muy lejos del restaurante, es un centro de formación educativa donde se imparten clases de idiomas, baile y cocina.
Mi vecina, Lucy, toma la clase más avanzada de salsa los martes y jueves, así que es poco probable que la encuentre el día de hoy. Ella me prometió que me iba a encantar tanto la clase que no querría perderme ninguna otra, ahora no sé por qué me dejé influenciar por su mente maestra.
No es sino hasta que estoy en el salón de baile que noto la ausencia de Key en el lugar; trato de buscarlo con la mirada pero no logro encontrarlo por ningún lado.
Es allí, cuando tomo mi teléfono para marcarle, que noto el mensaje de texto que parpadea en mi pantalla. Es de él.

«Lo siento, surgieron cosas y no podré ir hoy. ¿Puedo compensártelo de alguna forma?»

Al leerlo siento una molestia que me hace contener la respiración, un familiar sentimiento al que suelo estar acostumbrada, pero que últimamente, junto a Key, se había adormecido: la decepción.
 De inmediato le envío un mensaje en respuesta:

«¿Estás bien?»

No creo que nada pueda compensar a como me estoy sintiendo justo ahora. Tal vez le pasó algo, un accidente, o tal vez le pasó algo a un miembro de su familia. No debo juzgarlo tan rápido, aunque mi decepción crezca con cada segundo que pasa.
Después de cinco minutos no recibo respuesta al mensaje que le envié, así que escribo otro.

«¿Key? ¿Ocurrió algo? Entiendo que no puedas venir»

Una gran parte de mí se siente más que desilusionada, pero la otra parte ya lo presentía. Las cosas con Key eran demasiado perfectas como para sentirse reales.
Nunca debí perder el control de mis emociones, para empezar.
Pronto mi teléfono vibra cuando un nuevo mensaje entra, es de Key:

«Tuve problemas. Los estoy solucionando en este momento. Todo bien, lo prometo»

Suelto el aire que estoy conteniendo, y le pido a mi corazón que se quede calmado por unos instantes antes de responderle.

«Está bien, me tendrás que compensar a lo grande. Es una clase de sala, Key, ¡DE SALSA! Hay pasos que es obligatorio hacer en pareja… ¡Y puede que me toque con el de aliento a pescado! Me debes, en grande»

«Jajaja, perdón por reír, pero ya me puedo imaginar tu cara. No te enparejes con el de mal aliento, eres demasiado franca y, conociéndote, le dirás que se lave la boca o que se mantenga alejado de ti»

«Es probable que eso suceda, sip… Y, por cierto, se escribe *Emparejes* No enparejes, antes de “b” y “p” se escribe “m” Mi maestra de primer grado me enseñó esa valiosa regla»

«De.a.cuer.do. Deberían prohibirle la licencia a tu maestra. La mía me enseñó que se escribía N… como en eNparejes»

«Oh por… ¡Es a tu maestra a quien deberían prohibirle la licencia educativa! Ahora entiendo a tu profesora de geografía y por qué te reprobó, eres un caso perdido. ¿No tienes auto-corrector en el teléfono? PD: se escribe M, de Mierda en el zapato»

«¡Qué boca más sucia! Tú eres la que necesita auto-corrector. Debería instalarte uno en el teléfono para sustituir todas tus malas palabras por palabras inocentes. Pienso hacerlo, ya verás. PD: N de November Rain»

Key es un terco. Resoplo mientras mis dedos vuelan para escribirle otro mensaje:

«Con mi teléfono no te metas. Y es M de Macho Man»

Sonrío a mi pantalla mientras observo cómo se empieza a llenar más y más el salón.
Pronto recibo otro mensaje de Key:

«Es N de Nirvana, y N de “no te vas a dar cuenta de cuando tome tu teléfono»

«M de Madonna y M de “Mejor considérate hombre muerto si piensas tocar mi teléfono»

«Nine Inch Nails y NOP. Haré lo que quiera»

«M de… ¡Mierda! Se me acabaron las ideas»

«N de insuperable»

«No comienza con N. ¿Sabes qué? Mejor me voy antes que llegue el instructor de la clase»

Estoy considerando irme del salón porque no me está gustando mucho estar sola, haciendo una actividad que requiere de una pareja; pienso marcharme ahora que todavía tengo la dignidad bien puesta, pero el siguiente mensaje de Key me detiene en mi lugar.

«No lo hagas. Quédate, disfruta la experiencia, aunque eso incluya eMparejarte con el chico oloroso. No te vayas solo por mí»

«Voy a pensarlo. ¡Felicidades! Usaste la M de Mejor ten una buena excusa por abandonarme»

«Confía en mí, la tengo»

Pienso realmente en si debo quedarme o no, pero antes de siquiera poner un pie fuera del lugar, noto que un chico realmente apuesto, de ojos azul celeste y de cabello marrón, entra por la puerta principal de la clase, cargando lo que parece ser una pesada bolsa de lona, impidiendo mi salida.
—Hola a todos —dice él, depositando la bolsa en el suelo—. ¿Este es el curso de salsa para principiantes?
Algunos asienten con la cabeza, ¿yo? Yo solo pienso en cómo escabullirme.
—Bien —dice otra vez el chico—. Seré su profesor el día de hoy.
El atractivo muchacho aplaude una vez y luego sacude un poco su cabello; es allí cuando noto un pequeño piercing en su ceja izquierda y lo perfectamente ceñida que está su camiseta.
Esta debe ser la motivación de la que me habló Lucy. Tiene razón, es una motivación muy fuerte, el chico es altamente atractivo.
—Hoy vamos a practicar los pasos básicos para uno de los bailes más sensuales que se pueden hacer en pareja —dice el profesor atractivo. Tengo que recordarme parpadear de vez en cuando para parecer humana y no aterrarlo. Sus ojos son hipnóticos—. La sensualidad es la clave, sobre todo.
Sigue hablando pero mi mente está perdida en la forma en que lucen sus brazos. Tiene la cantidad perfecta de músculos; nada demasiado pretensioso como para ser aterrador, pero tampoco era algo modesto como para pasar desapercibido.
—Quiero que se pongan en pareja —continúa diciendo él, aplaudiendo una sola vez, de nuevo. Cada vez que lo hace su pecho se infla más y los músculos de sus brazos sobresalen—. Todos aquí se inscribieron juntos, supongo. Así que vamos, a formar parejas.
Sus palabras me despiertan de mi adormecimiento y es entonces que recuerdo que mi pareja me dejó plantada.
Pronto la gente comienza a reacomodarse, listos para empezar. Algunas chicas todavía están impresionadas por el profesor atractivo y tratan de convencer a sus novios para bailar cerca de él.
Al parecer, todos tienen ya sus parejas, y me encuentro observando si alguien fue lo suficientemente torpe al igual que yo como para que los dejaran plantados, pero al único chico que puedo observar es al que le huele mal la boca, como a pescado seco.
Veo cómo se acerca lentamente hacia donde me encuentro, mirando por mucho tiempo mis pechos.
No, no, no.
Intento buscar a alguien más, pero todos tienen ya su pareja.
Cierro los ojos, pensando en cuánto tiempo deberé aguantar la respiración mientras baile con el chico de olor a pescado. Además, Key dijo que no me emparejara con él.
Al abrir los ojos, noto que el chico ya no viene en mi dirección, sino que avanza más allá de donde yo estoy. Lo sigo con la vista y me encuentro con que saluda a una mujer de mediana edad quien, aparentemente, será su pareja de baile.
Oh no, soy la única solitaria en medio de un mar de parejas.
La vida a veces puede ser una perra.
Empiezo a notar la mirada intensa que me dan todos mis nuevos compañeros de baile, esperando a que me reacomode en algún lado o que me pierda de vista por hacer perder su tiempo.
Gracias, Key, por dejarme sola.
—Mmm —comienzo a titubear en voz alta—, al parecer mi pareja decidió abandonarme. Dijo que quería finalmente salir del closet y eligió este día para decírselo a sus padres.
Nadie parece reír de mis bromas. Todo es incómodo, me siento muy fuera de mi elemento.
—Bien —escucho al profesor carraspear su garganta, sus ojos azules caen en los míos, apuesto a que mi rostro se encuentra rojo cereza—, como eres la única que no tiene pareja tendrás una difícil tarea.
—¿Qué es? —pregunto, insegura sobre si quiero o no escuchar la respuesta.
—Bailarás conmigo. Tú me ayudarás con los ejercicios de ejemplo para la clase.
¿Bailar con el sexy profesor de baile? Por supuesto.
¿Quién era Key, de todas formas? De seguro el nombre de una enfermedad sexual.
—¡Claro! —digo de forma muy entusiasmada.
Él me hace señas para acercarme a su lado, lo huelo disimuladamente. Es delicioso.
Puedo notar rápidamente que me convierto en la envidia de las mujeres de la clase.
—Muy bien, hay algo que tienen que saber de la salsa en parejas —él extiende su mano para tomar la mía, estoy sudando—: las mujeres comienzan con el paso hacia atrás, y los hombres hacia adelante.
Con mi mano en la suya, él ejerce un poco de presión para que me acerque más a su cuerpo.
Lo hago sin necesidad de decir más, y luego deja ir mi mano.
—En salsa hay ocho pasos básicos por aprender. La hermosa dama presente aquí conmigo cuyo nombre aún no sé, nos ayudará para conocerlos.
—Me llamo Rita —digo repentinamente.
El chico de ojos azules sonríe y hace una pequeña reverencia.
—Hola Rita, mi nombre es Diego y hoy serás parte de mi enseñanza —dice—. Bien, como decía, salsa se basa en ocho pasos, y Rita y yo les enseñaremos los primeros.
Sonrío con triunfo cuando noto la mirada de la clase sobre mí. Así es, sientan envidia.
—Bien —dice Diego, su mano vuelve a la mía—. Paso básico, Rita: pie derecho atrás. Si pueden ver, mi pie izquierdo va al frente. Dos, el pie izquierdo de Rita pisa el mismo lugar, y tres, el primer pie que movimos regresa a su sitio. Prueben hacerlo.
Todos en la clase comienzan a moverse con torpeza y lentitud, incluyéndome. ¿Dijo que el pie derecho iba al frente?
Accidentalmente piso su pie y luego vuelvo a hacerlo con el otro pie.
—Lo siento —me disculpo—, soy un desastre. Tengo dos pies izquierdos.
—Estás aprendiendo, está bien equivocarse… ¿y de verdad tienes dos pies izquierdos? Si es así, deseo tomarme una foto con ellos.
Sonrío coquetamente.
—No es literal, literal. Es que soy pésima bailando, tengo cero coordinación.
—Me cuesta creerlo —dice él—. Ven, prueba de nuevo para que avancemos con los otros pasos.
Hacemos el mismo paso una y otra vez hasta que soy capaz de finalmente lograrlo.
—Bien —me felicita el atractivo maestro—. Lo haces bien Rita, lo dominaste. Ahora solo faltan los otros pasos.
—¿Hay más pasos?
—Hay muchísimos más.
Entonces pasamos la siguiente media hora tratando de aprender el resto de pasos. Obviamente la clase está atrasada por mi culpa, no mentí cuando dije que era pésima bailando.
—Lo siento —me disculpo por vigésima vez, otra vez aplasté el pie de Diego—. Yo advertí antes de comenzar.
Diego asiente con la cabeza, tratando de disimular la leve cojera que tiene su pie derecho, aplastado por el mío.
—Bien. Tal vez la parte erótica se te haga mejor —dice de manera casual—. ¿Quieres probar algo erótico conmigo?
Mi cara se torna roja y apenas puedo respirar. ¿Dijo erótico? ¿Quiere perder su mano, su trasero, sus genitales?
Inmediatamente me retiro de su cuerpo, indignada por su comentario.
Mi mano, por inercia, vuela para plantarse sobre su mejilla. La clase entera queda en silencio, observándonos con los ojos abiertos, curiosos todos ante mi alta práctica poniendo en su lugar a pervertidos como estos.
—¡Cerdo! —grito lo más fuerte que puedo—, qué falta de respeto. ¿Probar lo erótico contigo? ¿Estás drogado?
Diego parpadea y luego se echa a reír, doblándose a la mitad mientras sostiene su estómago.
—¿Qué es tan divertido? —pregunto, enojada.
—Rita —dice él después de haberse reído—, esta clase es sobre “salsa erótica”. Es el nivel uno para aprender todo sobre el baile erótico.
—¿Baile erótico? ¿Cómo ese que hacen los strippers?
Diego asiente con la cabeza, esperando mi reacción.
Pienso que es una broma, pero nadie en la clase se ríe.
—¿No leíste bien el folleto de información antes de inscribirte? —me pregunta Diego—. Yo soy stripper. Enseño baile erótico solo los sábados. Hoy es salsa erótica, después aprenderemos otros estilos.
Niego inmediatamente con la cabeza.
—En el folleto decía Salsa para Principiantes —me defiendo.
Diego sonríe, recogiendo su bolsa de lona del suelo para mostrarme uno de los folletos similares a los que Lucy me ofreció el otro día.
Decía en letras grandes: Salsa para Principiantes. Nivel erótico.
—¿Quieres ver cómo hacemos el nivel erótico? —preguntó Diego—. Por eso aconsejamos que sea con sus parejas.
—¡Eso está escrito en letra pequeña! ¿Cómo se supone que iba a saberlo?
—Todos lo saben —dice una chica desde el fondo—. Ahora, ¿podemos continuar? Mi boda es en cuatro semanas y quiero darle una sorpresa a mi esposo.
Le saco el dedo medio mientras tomo mis cosas, abandonadas en una esquina, y me impulso para salir del salón.
—Rita, espera —grita Diego, pero es tarde porque desaparezco de la clase.
¿De verdad? ¿Erótica? Lucy es una pervertida.
Camino todo lo que puedo hasta salir del edificio, dirigiéndome a cualquier parte.
Rápidamente le envío un mensaje de texto a Key.

«No vas a creer lo que me acaba de pasar»

Espero una contestación de parte suya, pero al parecer mi mensaje tendría que esperar ya que justo en ese momento veo a Key dentro de una cafetería, no muy lejos de donde se recibían las clases de salsa.
Para mi sorpresa, él no está solo. Hay una chica de cabello rubio sentada frente a él.
Puedo recordar sus rasgos de la última vez que la vi, es ella, es Mia.
Un cierto dolor agudo me sobrecoge cuando noto la cercanía de ambos.
Duele, pero no sé por qué.
Y como si mi vida fuera una película, veo cómo ambos, lentamente, acercan sus bocas. Entonces se están besando y Key la toma de la mejilla para profundizar el beso.
Comienzo a sonreír, aunque creo que una parte de mí está llorando internamente.
Mia era el inconveniente del que él me habló, ella era su “problema” a solucionar. Y sí, tal vez ya estaba solucionando todo con ella por la manera en que ambos desgastaban sus bocas.
¿Entonces para qué hizo que me ilusionara de esa forma?
Al menos lo comprendía ahora con toda la claridad del mundo: no soy alguien importante para Key. Soy alguien con quién le gusta pasar el rato, soy otro más de sus “amigos”.
Veo que ambos se separan, Mia y él, entonces la atención de Key se dirige a su teléfono sobre la mesa, probablemente leyendo mi mensaje.
Camino de espaldas, tratando de retroceder del lugar donde se encuentran.
Key sonríe mientras pulsa su teléfono; pronto recibo la respuesta a mi mensaje.

«¿Qué te acaba de pasar? No me digas que te eMparejaste con el chico oloroso»
Trago lo que siento, sonriendo como desquiciada por fuera.
Yo soy Rita Day, soy fuerte y no me dejo intimidar, puedo lograr lo que me proponga. Respiro hondo y luego de unos segundos, le respondo de inmediato.

«Nop. Acabo de abrir los ojos. Eso pasó»

Me alejo todo lo que puedo, hasta que me detengo a mitad de camino.
Soy Rita Day, soy fuerte y no me dejo intimidar, puedo lograr lo que me proponga.
Entonces lo pienso mejor y regreso de nuevo hacia la cafetería. Mi teléfono vibra en mi mano pero lo ignoro, lo ignoro porque soy una chica en una misión.
Corro los últimos pasos hasta que llego al lugar.
Key y Mia siguen en el mismo sitio, él tiene una expresión confundida en el rostro y ella agita su café, aburrida.
Decido entrar a la cafetería, con el sudor resbalando por mi frente debido al esfuerzo y con el pulso acelerado. Una pequeña campana suena al abrir la puerta, y me acerco a pasos agigantados hacia la mesa donde está Key.
Él me nota al instante, sus ojos más confundidos que nunca; entonces, sin decir nada, lo tomo del cuello de la camisa y lo obligo a ponerse de pie. Cuando sus ojos se amplían es cuando aprovecho y empujo su boca contra la mía, con fuerza.
Mis labios y los suyos chocan con fuerza, su lengua y la mía asomándose con timidez y velocidad. De alguna manera él se mueve para presionarse contra mi cuerpo, sin abandonar nuestro beso, enredando sus dedos sobre mi cabello, sujetándolo mientras mueve mi boca en un mejor ángulo.
Él tiene la altura perfecta para mí, y quiero que sepa que yo tengo la altura perfecta para él. Quería recordárselo.
Pasados unos segundos me alejo de sus labios, sintiéndome renovada.
—Te vi desde afuera, quise decir hola —digo con una enorme sonrisa—: ¡Hola!
Key tiene la boca abierta, la cierra por un segundo y la vuelve a abrir a la misma velocidad. Sus ojos no dejan de verme mientras intenta procesar lo que ocurre, no puede hablar.
Sonrío de manera brillante.
—Ahora sí —digo sin dejar de verlo a los ojos, ignorando la presencia de Mia—, será mejor que me vaya.
Me acerco de nuevo a su boca, y tomándolo desprevenido, lo beso nuevamente. Sus dedos corren a tomar mi cabello, su lengua vuelve a querer asomarse, aunque esta vez lo detengo a mitad del beso.
—Y te lo recuerdo —digo reacomodando mi pelo—, tú y yo estamos em.pa.re.ja.dos. con M de Más te vale no volver a dejarme sola para la siguiente lección de salsa.
Entonces me volteó en dirección a Mia, haciéndome la sorprendida cuando la noto.
—Oh, lo siento —me disculpo—, no sabía que Key estaba con una amiguita. Los dejo a ambos; y por favor, cuida a mi vaquero.
Sonrío con suficiencia al ver la expresión en su rostro.
Su boca se abre y se cierra al igual que la de Key anteriormente.
Así es, hago énfasis en “mí vaquero”, con M de Mejor te preparas porque pienso dar pelea.
Camino lejos de ambos, despidiéndome una vez más mientras salgo de la cafetería.
Al fin de cuentas soy Rita Day, y no me dejo intimidar.

Carajo, estoy loca y la gente loca debería ser tratada con respeto.
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27 comentarios:

  1. OMG! NECESITO MAS.
    EXCELENTE CAPITULO COMO SIEMPRE :D

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  2. No tardes en subir los próximos cap lia la espera me mata.

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  3. gracias por el capitulo, esperando el siguiente

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  4. rita definitivamente es mi chica!!!!
    odioso Key volver con esa basura

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  5. Felcicidades.................
    Me encanta, me encanta......................
    Me enamore del personaje de Rita, es una mujer muy seguro, logicamente Key esta enamorado aunque no lo sepa.
    Espero los próximos cap. No tardes por favor.

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  6. AME ESTE CAPÍTULO, ES TODO LO QUE ESTA BIEN

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  7. Me encanta Rita!!! Es lo mejor de lo mejor, gracias por el capitulo. Ya quiero saber que pasara por la mente de Key después de ese beso =0

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  8. Me encantó el final!
    ESPERARÉ CON ANSIAS EL PRÓXIMO CAPÍTULO!!

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  9. Oh Dios perfecto como siempre!!
    es M de magnifico, y M de muero por leer el siguiente capitulo
    :'3

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  10. Deberías seguirla rápido.!! Me encantan tus novelas, las he leido todas

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  11. Tengo sentimientos encontrados ! Quiero más y solo nos dejas un solo capítulo :(

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  12. Necesitó el siguiente capítulo!!!!!!!

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  13. Jajaja me encantó Rita y el final el mejor XD

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  14. Para cuando el siguiente Liaaaa! Por favor no nos hagas esperar demasiadoooo 🙊🙊😍

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  15. Liaaa otroooo cap pleaseee pleaseeeeee :c

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  16. Please Lia no nos dejes con el suspenso, adoro tus libros ya me lei todos, pero amo el temperamento de Rita por favor continua con la historia ^^
    Eres la mejor :)

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  17. Dios amo este libro, por favor continuar

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  18. Los envito a mi blogs publicare historias soy nueva gracias.

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  19. 1mes.... Pr favoooor pública el otro capítulo :'(

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  20. Lia Gracias Que Dios te Bendiga :)
    No sabes lo feliz que me haces cada vez que publicas un capitulo y se que no soy la única,para mi leer es una oportunidad de transportarme a otro mundo, por un momento olvidarme de mis problemas y tus historias lo hacen, nunca dejes de escribir.

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  21. Muy molesta contigo Lía!!! Ya no quedan uñas de tanto comermelas esperando con ansias el próximo capitulo!!!

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  22. Y después de estar por meses sin computador, ¡ME ENCUENTRO CON TODO ÉSTO! ¡¡¡¡¡DIOS SÍ EXISTE, Y TE DIO TREMENDA IMAGINACIÓN PARA ESCRIBIR ALGO COMO ESTO!!!!!
    ¡¡¡¡ME ENCANTÓ!!!!

    Así se hace, carajo, que esa perra infeliz de Mia vaya y se la vuelva a dejar meter del otro; y me parece el colmo que Key sea tan imbécil de volver a caer en las mentiras de ella ¿en serio? Pero bueno, Rita demostró que él podía borrar la existencia de Mia, con sólo llegar y darle un beso hincha-labios bien dado ¡FELICIDADES!

    Me leí los últimos capítulos con una cara de emoción que más de uno en mi casa se preguntaba si estaba hablando con alguien, y cuando se dieron cuenta que esta leyendo algo escrito por Lía, pusieron una cara de: "ya de nuevo comenzó con la joda". Porque comienzo a gritar y todo de la emoción, es inevitable.

    Lía, no es la primera vez que lo digo y ten por seguro que no será la última; AMO LO QUE ESCRIBES, ME FASCINA CADA CAPÍTULO Y TUS HISTORIAS.
    Un gran abrazo y un beso desde Colombia.

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Gracias por sus valiosos comentarios :)

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