07 diciembre 2016

Cap. 25 - Dos mantas de color rosa - POAW

Quería seguir hablando pestes de Rosie, pero otro fuerte dolor me trajo a la realidad. Mis bebés no se iban a detener solo porque mami quisiera andar de chismosa sobre la vida de cierta chica que se imponía a dejarlas sin papá. Cierta chica que estaba a punto de perder todo su cabello si decidía mostrarse frente a frente de nuevo conmigo.
Sollocé con fuerza mientras, entre varias enfermeras, me ayudaban a subirme a una camilla.
Intenté respirar de forma normal, pero pronto me di cuenta que estaba a punto de mandar a comer mierda las respiraciones... como por millonésima vez en la noche.
Sudor bajaba por mi frente y los únicos momentos donde podía reponerme era mientras se detenían las contracciones. Lo único que quería a este punto era tener rápido a estas bebés y conocerlas de una vez por todas.
—¿Ya puede comenzar a sacar a las bebés? —pregunté, desesperada, a la Dra. Bagda.
Ella hizo una mueca mientras daba órdenes a un grupo de tres enfermeras que poco a poco se ubicaron junto a mí y empezaron a examinarme y a encender alguna clase de maquinaria a mis espaldas.
—Primero debemos hacer una revisión rápida. Luego vas para el siguiente piso, para la sala de cirugías, a realizar la cesárea.
Tenía miedo al oír sus palabras. Creo que todos nos asustamos más de alguna vez por tener que visitar el hospital y yo no era la excepción; estaba muerta del miedo, al igual que ansiosa.
Vi cómo la Dra. Bagda sacaba un iPod de su bolsillo y lo conectaba a los parlantes discretamente ubicados sobre una mesa para luego colocarse guantes en ambas manos.
—Esto será rápido —dijo ella—. Vas a ver que en cuestión de minutos tendrás a tus bebés en brazos. Ahora, tengo que hacerte una pregunta muy importante, es de vida o de muerte. Elige sabiamente.
Sus palabras aumentaron mi ansiedad y mis dolores. ¿Era más información sobre el bebé de Rosie y cómo Key no era el padre?
—De acuerdo, pero me está asustando —murmuré, extrañada por lo que fuera a decir.
—No te preocupes, es algo rutinario —ella hizo una pausa profunda y suspiró con fuerza—: ¿Quieres a Robbie Williams con Rock DJ? —señaló al iPod—, ¿o prefieres a Spice Girls con Wannabe?
Fruncí el ceño, el sudor ahora bajaba cerca de mis ojos, estropeando mi visión.
—¿Qué? ¿Esa es la pregunta de vida o muerte?
—Así es, por eso te pedí que eligieras con prudencia.
Resoplé, sintiendo que quería bajar de la camilla y golpearla directo en la cara.
—¿De verdad está bromeando conmigo en este momento?
—Todas las madres son gruñonas a la hora de concebir —murmuró—. Solo dime a cuál de los dos.
—A ninguno —respondí secamente—. ¿Puede, por favor, hacer que salgan las bebés ya, pronto?
Ella arrugó la nariz y de igual forma presionó play en el reproductor.
—Será Robbie entonces. Amo esta canción —dijo, y acto seguido comenzó a balancear sus caderas al ritmo de la música—, con esta conocí a mi ex marido, en una convención en Nuevo Mexico. Bebí hasta caer desmayada, recuerdo aquellos tiempos.
Suspiré en voz alta, quejándome mientras otra contracción se acercaba. Esta vez hice puños sobre la cama, agarrando las sábanas con fuerza y retorciéndome cuando noté que el dolor era más intenso que antes y parecía no tener fin. Traté de no lloriquear en voz alta al ver la cara de preocupación de la Sra. Ross a mi lado, tratando de acariciar mi cabello.
—De verdad —murmuré cuando al fin pasó el dolor—, no necesito música. ¿Puede comenzar ya?
El dolor volvió de nuevo, peor que antes, y fue allí cuando mi boca cobró vida propia.
—¡Mierda! —grité—. Eso es incómodo.
—Tranquila chica, déjame revisarte primero. Ya les pedí a las enfermeras preparar el área donde te haremos la cesárea, van a llevarte allí en unos minutos.
Ella continuó tarareando la letra de la canción de Robbie Williams mientras hacía pasos de disco.
Mis respiraciones se volvían fuertes, así como mi actitud al verla.
—¿Siempre hace eso, o soy la primera desdichada? Es ridículo.
—Es un rito antes de empezar con el parto —dijo mientras meneaba su cabeza y cantaba el coro—. Tranquila, después será Eminen.
Suspiré, irritada.
—¿Y el padre?  ¿Viene pronto? —preguntó la Dra. Bagda, cambiando de tema.
—Eso espero. Estaba en camino, o eso fue lo que me dijo. Perdí la señal mientras hablábamos por teléfono.
—Debería tener cuidado. Hay una curva en la carretera, no muy lejos de aquí, en donde varias personas ya han perdido la vida por no manejar cuidadosamente.
Ella continuó tarareando, mientras que yo agonizaba por dentro.
¿Qué tal si a Adam le había pasado algo malo? ¿Qué pasaba si lo perdía justo en el día en que ganaría dos hermosas razones más para vivir?
—No haga eso —hablé con lágrimas en los ojos—, no me diga esas cosas porque me va a dar algo. Me estoy imaginando lo peor.
—Cielo, no lo dije para hacerte sentir mal, lo dije solo para sacar plática. Bien, voy a revisarte así que tú tranquila.
Ella me pidió que abriera las piernas mientras metía sus dedos en mis asuntos privados. Sentí una pequeña presión en mi núcleo y lloriqueé en voz alta.
—Eso duele —me quejé, juntando mis rodillas, obligando a su mano a salir.
—Tranquila, solo es para ver cuán dilatada estás o si puedo…
—¿Y? —la interrumpí, respirando con dificultad. Me sentía como perra rabiosa.
—Si pudieras dejarme revisar esta vez sería fantástico —me miró con desaprobación.
Asentí de mala gana e hice lo que me pidió.
Otra vez su mano serpenteó de manera intrusiva y no pude controlar el dolor que causaba la presión que ejercía con sus dedos. Cerré las rodillas de nuevo.
—Anna, necesito que te controles y me dejes examinarte —dijo ella con amargura. Las enfermeras dentro de la habitación simplemente sonreían con complicidad.
—Duele mucho, yo pienso que estoy lista, no necesita revisar nada más.
—Tengo que tomar el tiempo entre cada contracción para saber si estás lista o no.
—¡Estoy lista! —me quejé—. Mi bolsa se rompió, debería estar atenta a eso.
—Abre las piernas entonces.
Negué repetidamente con la cabeza, pegando todavía más mis rodillas.
—Oh no, usted no va a meter su mano allí. ¿Tiene idea de lo mucho que duele? La mayoría de mujeres se queja de cargar el peso de una sandía en el estómago, yo debo cargar dos. Así que créame cuando le digo que ya estoy lista.
—Muy bien, me rindo.
La Dra. Bagda se quitó los guantes y suspiró con pesadez.
—Dejaré a la enfermera Daysi a cargo, ella tratará contigo —mencionó mientras salía por la puerta.
A los pocos minutos entró una mujer realmente corpulenta, alta y fornida como un tronco. Tragué saliva mientras leía el nombre en su gafete de etiqueta: Daysi Brooke.
—Me contaron que aquí tenemos una madre temerosa —murmuró ella—, se niega a examinarse apropiadamente. Pero esas son mis favoritas, de hecho. Así que vamos chica, abre las piernas para mí, no me obligues a hacerlo de una manera brusca.
—¿Quién se cree que es? ¿Christian Grey? —resoplé en voz alta.
La Sra. Ross me vio con ojos de lástima y a la vez con miedo al ver a la gran mujer llamada Daysi y asintió en mi dirección para que cooperara con ella.
Respiré con dificultad cuando vino otra contracción y me doblé sobre la cama.
—Estoy teniendo una contracción —le escupí a la enfermera—, déjeme en paz.
—Abre las piernas —exigió la enfermera Daysi, observándome irritada. Se colocó sus guantes e hizo un mohín.
Miré en dirección a la Dra. Bagda y le escupí lo siguiente:
—Usted es una perra.
Entonces otra contracción, más fuerte que la anterior, me agarró desprevenida y me encogí de dolor en la cama.
Las enfermeras aprovecharon ese momento para conectar un pequeño aparato en mi dedo y para tomar mi presión, la Dra. Bagda se reía de fondo mientras cambiaba la canción y, tal como lo prometió, era de Eminem.
—No tienes ni idea de cuantas veces me lo han dicho —comentó ella con una sonrisa nostálgica—, pero hazme caso, es por tu bien y el de tus bebés.
Otro dolor me sobrecogió y me agarré el estómago.
—Tranquila, dulzura, ya pasará —me tranquilizó otra enfermera. Se miraba entretenida y fresca con mi situación. Ella era otra perra por lucir radiante y sonreír mientras yo lloraba por dentro.
Cuando ella me dio una mirada horrorizada, me di cuenta que había dicho esas palabras en voz alta. Mierda.
—Lo siento —protesté—, no soy yo. Estoy irritada, demasiado. En mi familia siempre ha sido muy vergonzosa la manera de dar a luz e intentaba cambiar la tradición. Además, no sé nada de mi esposo, o de mi familia. Siempre imaginé este momento rodeada de todos a quienes apreciaba.
La enfermera se retiró, indignada.
—Fantástico… —otro dolor más, como un calambre muy extraño en mi estómago. El sudor bañaba mi cuerpo entero y no pude evitar quejarme como una niña.
—Bien, que alguien le abra las piernas a la señorita —gritó la enfermera Daysi, incluso su voz sonaba monumental y varonil—. Así acabamos con esto de una buena vez.
Negué repetidamente con la cabeza y le pedí comprensión a la Dra. Bagda que rapeaba al ritmo de la nueva canción que puso en reproducción.
“Two trailer park girls go round me outside, round me outside, round me outside” —me cantó ella, negando con el dedo índice.
—Perra insensata—repetí. Aunque tal vez era mala idea decirle perra a quien estaba a punto de liberarte del dolor, o meterte otra vez la mano donde no querías que la metiera. Gran problema de quedar embarazada: los bebés, tarde o temprano, iban a nacer y alguien tendría que revisarte allá abajo, en la zona privada, quisieras o no. Ese era el precio a pagar. Adiós al pudor y a la poca decencia que te quedaba.
De pronto se escuchó una conmoción afuera de la sala. Alguien pedía a gritos entrar a la habitación. Solo pude alcanzar a ver un mechón de cabello negro y piel pálida entrando rápidamente por la puerta.
Mis ojos fueron directos a los suyos, tenía semanas sin saber nada de él y me sentía nostálgica. ¡Pero estaba aquí! Era Adam.
—¿Es usted el señor Adam Tadeus Walker? —escuché que preguntó una de las enfermeras que custodiaban la entrada.
—Sí, soy yo —escuché la voz de Adam responder.
La misma enfermera lo examinó de pies a cabeza, deteniéndose en sus calzoncillos del hombre araña y en su camiseta color piel. Más de una vez me pregunté si Adam estaba bien de la cabeza o si algún laboratorio clandestino había experimentado drogas con él. ¿A quién se le ocurría presentarse así al nacimiento de sus hijos?
—Bien, venga por aquí —me señaló el estómago—. Si usted es el padre necesito que mantenga abiertas las piernas de su esposa. Ella no ha estado muy cooperativa que digamos y no se deja examinar.
La fulminé con la mirada.
Adam dio un paso inseguro en mi dirección. Apenas sentí el toque de su mano en una de mis piernas, le gruñí aún con dolor y murmuré una promesa de muerte.
—Si no te mueves de allí juro que te dejo sin cabello y te tatúo la cara.
Lució horrorizado y entretenido a partes iguales.
—¿Qué? ¿Piensas privar a toda la población femenina de admirar mi buen rostro? Adelante, tendrás que vivir con mi fea cara para toda la vida, y si pides el divorcio déjame decirte que nunca te lo voy a dar; estarás anclada con el chico cara tatuada de por vida.
Escuchar sus palabras trajo nostalgia a mis pensamientos y no pude evitar llorar mientras una sonrisa boba se dibujaba en mi cara. Él estaba bien, a salvo. Nada había pasado.
—Eres un tonto —lloriqueé.
—Nena, no llores —dijo él, inclinándose en la camilla para estar al nivel de mis ojos—, aquí estoy. Aquí me tienes.
—Te extrañé —murmuré aun con las lágrimas en los ojos.
—Y yo casi muero sin saber de ti. ¿Sabes la cantidad de mini infartos que me provocas al día con imaginar que estabas sola y perdida? Morí un millón de veces cada minuto por las últimas semanas.
Puso sus manos sobre las mías, besando mis dedos y acariciando mi cabeza con ternura.
—Te extrañé demasiado —volví a repetir, sollozando—. Y no entiendo por qué estás en calzoncillos en este momento.
Adam miró hacia abajo, a sus calzoncillos, sorprendido por verse usándolos.
—Mierda, ni siquiera recordaba que dejé los pantalones en el auto. Cuando recibí la noticia estaba con Key, duermo en su sofá de vez en cuando.
Sonreí con pesar.
—Ustedes dos harían una buena pareja —comenté en broma, en medio de otro ataque de dolor.
Adam simplemente se rio y me dio un beso en la sudorosa frente.
—Le pediré a Key un par de pantalones —dijo él, separándose de mi lado. Justo cuando iba a protestar para que no se alejara, una muy furiosa y llorosa Rita entraba a la habitación cargando dichos pantalones.
El cabello normalmente corto de Rita había crecido bastante, ahora sobrepasaba sus hombros, de igual manera se miraba hermosa y sonreía con calidez al verme.
—Anna —sollozó ella, lanzándole los pantalones a Adam en la cara y corriendo a mi lado para abrazarme—. No puedo creer que mi amiga vaya a ser mamá hoy. ¿Estás asustada? ¿Lo que te dije sobre Nicole adelantó tu parto? ¿Fue todo el estrés de la situación? Adam ya me contó lo que pasó con Rosie… ¡Esa perra arruina matrimonios! Hay que colocar una docena de gatos hambrientos en su habitación, llevarnos a su bebé para que lo críen los elfos mágicos y castrar a tu marido por ser un imbécil.
Ella le lanzó otra mirada cargada de odio a Adam.
—¿Tienes ganas de algo helado? ¿Quieres que contrate a alguien para que le dé una paliza a Walker? —siguió preguntando ella, al azar, sin dejarme responder—. ¿Necesitas más almohadas? ¿Te sientes cómoda? ¿Quién es esa mujer velluda que me mira como si fuera a arrancarme la cabeza ahora mismo? ¿Es tu doctora? ¿Dónde golpeamos a Rosie, en la cara o le arrancamos el pelo? ¿Te sientes bien?
—Rita… tranquila. Una pregunta a la vez —me quejé de dolor después de eso. Había más incomodidad ahora.
—Lo siento. ¿Estoy haciendo muchas preguntas? Es que cuando me pongo nerviosa hablo demasiado y sonrío con toda la boca, ¿ves? —se señaló los labios—. Perdona por decirte lo de Marie; a todos nos pareció buena idea meterte presión para que regresaras y dejaras la estúpida idea de huir. Pero ahora entiendo por qué lo hiciste. Y lo de Marie fue mentira, a ella probablemente le dé gonorrea para el final de la semana, le presenté a mi primo Lalo, el que bandea celulares, y él tiene su buena cuota de infecciones que gustosamente aceptó compartir con Marie. Ella no lo sabe aún, pero se va a llevar una grata sorpresa cuando la infección comience. Por cierto, Nicole te extraña, pero no sabe que Adam y tú están separados, ella está en un campamento para niños amantes del ballet. Resulta que es muy buena en matemáticas. ¿Quieres hielo? Leí que era bueno para embarazadas que…
—Rita, tranquila —le volví a pedir. Entre la música de Eminem y los gritos de las enfermeras al pedirle a Adam que se pusiera los pantalones y, entre mis respiraciones agudas, estaba a punto de enloquecer.
—Es que… ¡Lo siento mucho, Anna! —sollozó mi amiga—, rompí el código ético entre amigas. Pensé que era lo correcto, que volvieras con él; sabía que Adam era un tiburón y tú eres… tú eres más como una sardinita. No me malinterpretes, eres una sardina adorable, pero sabía que te comería viva. ¿El tiburón come sardinas? No apestas como una sardina…
—Rita —Key la interrumpió esta vez, tomándola por los hombros—. Deja en paz a Anna. Le preguntas todo después, ahora la noto incluso hasta pálida. Hola bella Anna, me llevaré a esta loca de aquí.
Key me guiñó un ojo y alejó a Rita de mi lado.
Le sonreí como pude. Sentía los labios secos y de verdad me dolía demasiado.
Leí hace un tiempo, en un blog para futuras madres, que los dolores son soportables en su mayoría. Pero estaba demostrando que no tenía control sobre ellos.
Adam finalmente se terminó de poner los pantalones y se acercó a mi lado para tomar mi mano.
—Adam, aléjate de Anna —gritó Rita—. Sabía que serías un tiburón con ella. Tú, bestia peluda.
—Por favor los dos —dije entre jadeos, ya no iba a aguantar más—. No es momento, no ahora.
Ambos se quedaron callados y Adam guardó silencio mientras me miraba con adoración.
—Tu mamá y tu papá están en camino. Me escribieron y en unos minutos llegan, no se quieren perder esto por nada del mundo. De hecho —comentó él—, todos quieren venir a verte. Shio y Mindy vendrán mañana.
—¿Ellas estarán aquí? —dije con los ojos llorosos.
Adam asintió con la cabeza y sonrió pacientemente.
Justo cuando iba a decirme algo más, la Dra. Bagda comenzó a aplaudir y a llamar la atención de todos.
—No sé quién los dejó entrar, pero se organizan como puedan. Anna tiene que ser trasladada en unos instantes y no se permite a nadie que no sea familiar estar aquí adentro.
—Todos somos familiares —respondió Rita—. No nos puede sacar. Esto es una anarquía, usted no nos manda.
La Dra. rodó los ojos y le indicó a la enfermera Daysi que abandonara toda esperanza por examinarme; ella salió por la puerta, no sin antes murmurar en nuestra contra.
—Bien, repito —dijo la Dra. Bagda—, necesito que hagan espacio, hay demasiadas personas…
Ella no terminó de decir su frase porque justo en ese momento la puerta de la habitación se abrió de nuevo y esta vez era mamá, usando un enorme y colorido vestido con estampado de lunares.
—¡Anna! —sollozó. Yo suspiré nuevamente, transpirando por todo el cuerpo, tratando de evadir el insoportable dolor. A estas alturas las niñas nacerían aquí, en medio de una habitación llena de personas.
Papá entró después de ella, sus ojos llorosos mientras cargaba dos enormes osos de peluche de color rosa pálido.
—¡Mi niña! —gritó él, haciendo espacio a mi alrededor—, estás pálida. ¿Quién es el responsable de atenderte? Hacen un pésimo trabajo. ¿Estás con dolor?
—No la agobies de preguntas —mencionó mamá—. Bebé, ¿cómo te sientes?
En ese momento vino otra contracción que fue particularmente dolorosa y me hizo llorar un poco más de lo que ya estaba llorando. ¿Cómo pedirles a todos que se fueran de una vez para acabar con este sufrimiento?
Adam corrió a mi lado al oír mis quejas, papá lo miró con odio puro.
—¿Quién llamó a este irresponsable? —se quejó él—. ¡Dejaste a mi hija embarazada! Tuvo que huir de tu maltrato. Pero haré todo lo posible para que acabes preso, hijo de pu…
—Por favor, pido orden —gritó la Dra. Bagda—. Anna ya está en labores de parto, tenemos que operarla para sacar a los bebés. ¿Podrían dar algo de espacio? Además, no me dejan escuchar mi parte favorita de la canción.
Había demasiada actividad y ruido dentro de la habitación, tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no mandarlos a comer mierda a todos.
—Muy bien —gritó la Dra. Bagda—, toda aquella persona que no esté embarazada, por favor dejar la habitación. La única que puede quedarse es la que está embarazada.
—Mejor especifique, hay más de una embarazada —señaló mi madre.
—Bien, todas las que estén embarazadas, levanten la mano.
Mamá levantó la mano, luego de unos segundos Rita observó a mamá y la levantó también.
Casi se me salieron los ojos al ver la mano de Rita en el aire. Creo que Key sufrió un mini infarto al ver lo mismo que todos.
—¿Rita? —pregunté—, ¿estás embarazada tú también?
—¿Quién? ¿Qué? ¿Yo? —ella se dio cuenta de su mano levantada e inmediatamente la bajó—. No, ¿por qué?
—¿Por qué levantaste la mano entonces?
—Es que no escuché la pregunta y como vi que tu mamá levantaba la mano, pensé que tenía que hacerlo igual. Lo siento, no escuché bien. A veces hacía eso cuando estaba en la escuela; terminaba haciendo voluntariado forzoso millones de veces por la misma razón. Pero no, no estoy embarazada.
Key pareció respirar con alivio después de escucharla decir eso; al parecer a él se le había abierto la mandíbula y casi golpeó el suelo.
La Dra. Bagda suspiró en voz alta y finalmente sacó a todos del cuarto. A todos menos Adam.
—Deja que las demás enfermeras te preparen. Ellas te llevaran a la sala de cirugías para realizar la cesárea —comentó ella de mala gana—. Tienes exactamente un minuto, no más, Walker.
Ella se retiró y nos dio un minuto de privacidad.
Adam tomó mi mano y se acercó lentamente, como si tuviera algo que temer.
—¿Pensaste en la decisión? —le pregunté— ¿la que dijiste ibas a tomar?
Él asintió con la cabeza.
—Lo pensé.
—¿Y a qué conclusión llegaste?
—Llegué a la conclusión que… no es mí decisión para ser tomada. Es solo tuya. Déjame o tómame o haz lo que quieras hacer. Lo aceptaré con toda el alma y te apoyaré incluso si eso me rompe el corazón. Supongo que me lo merezco.
—Yo…
—No es necesario que respondas todavía, toma tu tiempo, nena.
Me acarició la frente y besó por última vez mi vientre. Una enfermera apareció a tiempo para sacarlo de la habitación y para ayudarme a colocar una bata cómoda y enviarme al área de cirugías.
—En unos minutos tendrás a esos bebés fuera —comentó ella—. El padre no puede entrar contigo, pero podrá verlos cuando los trasladen al departamento de neonatología. Todo será rápido, ya verás.
Esperaba que todo saliera bien y que ella tuviera razón.

*****


En menos de diez minutos ya estaba lista y siendo trasladada a otra sección. La Dra. Bagda se encontraba usando ahora otra bata y un gorro similar al del resto del personal allí presente. Estando allí me colocaron más aparatos y comenzaron con la aplicación de la anestesia.
Me encontraba nerviosa y podía escucharlos murmurar cosas y términos que no entendía muy bien. Y sí, estaba despierta, ¡despierta!
Por alguna jodida razón pensé que me anestesiarían completamente, pero no, fue una anestesia epidural, según me dijeron, y estaba consciente; podía ver cuando se pasaban entre ellos piezas extrañas con forma de sierra y picos afilados… De acuerdo, tal vez no tan terroríficos como los estaba describiendo, pero igual daban miedo.
Intenté con todas mis fuerzas respirar con normalidad, aunque fuera imposible; me sentía nerviosa y asustada a partes iguales. No me creía capaz de ver sangre sin colapsar primero.
La Dra. Bagda había traído su música para “relajar” el ambiente, según dijo, y esta vez se reproducía fiebre de sábado por la noche.
Ella tarareaba mientras colocaban una fina manta como telón para ocultar mi vista sobre las cosas desagradables que me harían para sacar a las bebés. Pero estaba despierta, ¡despierta! Podía no ver lo que harían, pero sí podía escuchar y eso era más que suficiente para darme náuseas.
—Estamos a punto de comenzar, respira tranquila. Ya vas a conocer a tus pequeñas, será una incisión horizontal justo por encima del hueso púbico, un procedimiento de lo más normal —murmuró una enfermera a mi lado. Las enfermeras siempre eran tan lindas y comprensivas, te hacían sentir cómodo… excepto por la enfermera Daysi, ella era la pesadilla de cualquiera.
Sentía más náuseas, pero logré tranquilizarme lo suficiente. En su lugar me concentré en escuchar la música, imaginándome otras cosas para no traumarme.
En mi mente pasaron años, cuando en realidad lo máximo fueron diez minutos, hasta que comencé a escuchar, muy sutilmente, el llanto de un bebé.
Me quedé en silencio, sorprendida por lo que estaba oyendo.
Sin saberlo, lágrimas acudieron a mis ojos. ¿Ese era mi bebé? Claro, lo era. ¿Lo era?
Todo el peso de la realidad me cayó encima. ¡Estaba teniendo a mis bebés! Oh por Dios, iba a ser mamá. ¿Yo, mamá?
Escuché cómo murmuraban sobre su peso y sus signos vitales. No podía verlo todavía porque la vista continuaba tapada, pero no fue necesario esperar más cuando una enfermera me mostró a mi primera bebé. Su carita todavía llena de placenta y sangre.
—Es una saludable niña —dijo la mujer, sonriendo en mi dirección—. La revisaremos primero pero ya te la muestro cara a cara.
Asentí sin poder creerlo.
Pasados unos minutos, escuché otro llanto, más fuerte que el primero.
Mis lágrimas no habían parado de caer, era demasiada emoción para una sola persona.
¿Se podía morir de felicidad? Porque había algo calentando mi pecho justo en ese momento.
—Viene saliendo la segunda bebé —dijo alguien, tal vez la Dra. Bagda.
Indicaron su peso y sus signos vitales al igual que lo hicieron con la primera. La envolvieron en una manta de color rosa y nuevamente me la mostraron.
Ambas eran perfectas. Ya las quería tocar, ver de cerca, comer a besos. Eran tan lindas y únicas. No podía dejar de llorar, me sentía tan emocional y a la vez cansada. No había hecho mucho esfuerzo, pero sentía la pesadez invadir mis ojos.
El momento más feliz de mi noche fue cuando por fin las pusieron cerca para apreciarlas mejor. Una enfermera cargaba a ambas.
Las dos envueltas en mantas de color rosa, ambas llorando y sin abrir los ojos. Todavía no estaban limpias, pero no me importó.
Le pedí a la mujer que las acercara y pude poner mis labios en sus frentes. Sus manitas eran tan pequeñas y apenas podía ver asomar un pie a una de ellas; de piel rosada y perfecta. Después de unos segundos, una abrió los ojos, enseñando un bonito color gris muy usual en recién nacidos. Las acercaron para ponerlas sobre mi pecho, con mucho cuidado, haciéndolas llorar aún más. Tan pequeñas y llenas de vida.
Sollocé con fuerza cuando se las llevaron para terminar de limpiarlas y para terminar de sacar la placenta fuera de mí y cerrar la herida.
—El padre las verá en unos momentos —me dijo la misma enfermera que me las mostró—. Ahora relájate, lo hiciste muy bien. Todo salió perfecto.
Y con esas palabras pude respirar con tranquilidad, pensando que todo estaría bien de ahora en adelante. El llanto de las bebés fue lo mejor que pude escuchar y con eso mis lágrimas salieron desbocadas junto con los sollozos incontrolables.
Conocí por fin a las gemelas. ¡A mis bebés!
Nada podía quitarme la felicidad.

Nada.
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37 comentarios:

  1. Este es un momento para celebrar que felicidad 💗

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  2. Holisss aaawwwww hermosoooo el nacimiento de las babys!!! Creo que todo el.mundo casi se desmayo por Rita jejej sera mentira o sera cierto??? Quiero ver a Adam cuando vea a las nenas y cuando esten juntos los 4 aawww gracias Lia te quedo genial kissitos

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  3. Es lo más tierno que he escuchado... y cambié de opinión, quiero al matrimonio Walker junto.
    Otra cosa, extraño horrores a Rita y Key, por favor :3

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  4. Owww ya quiero ver la reacción de Adam cuando conozca a las bebés😍 Por fin la familia completa. 💕💗❤

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  5. jajaja me encanto Rita levantando la mano jajaja

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  6. OMG simplemente lo ame...
    Quiero massssssssss

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  7. Hermosoooooooo graciasss Lia y pensar que rita es una buena amiga y tambien alza la mano fue fantastico valio la pena esperar😙

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  8. Liaaa!!!me encanto el capítulo de verdad, esperamos ansiosas el desenlace, gracias y espero que estés bien

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  9. Aaawwww❤❤❤ me encantó!!! GRACIIIAS!

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  10. Gracias Lia, me encantó el capítulo... Sólo tengo un poco de miedo de ese final ¿Qué podría pasar ahora? XD

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  11. Ohhh por Dios!!!
    El capitulo es increíble, tú eres increíble nena �� muchas Gracias.
    ¡Qué emoción! fuí toda risas,
    gritos y saltitos.
    jajajaja Adam en calzoncillos de spider Man.
    xD Rita nerviosa es cosa seria ��
    Pobre Key, ya me imagino describiendo ese momento en pfqmg #infartado.
    Wujuuuu al fin, llegaron las tan esperadas y amadas gemelas a la Familia Bambi.
    El suegro nunca cambia��
    Lía te Amo.�� Gracias por hacerme el día .
    no puedo creer que Anna le dijera así a la Dra Bagdad��. o Y que miedo la enfermera Daysi. #Familiasnadaconvencionales.
    *da saltitos* queriendo conocer ya, la reacción de Adam al ver a las bebé.
    ��������
    que bueno que Key, no sea el papá de el bb de la perra de Rosie.
    Él y Rita, merecen ser muy Felices.

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  12. Ohhh por Dios!!!
    El capitulo es increíble, tú eres increíble nena �� muchas Gracias.
    ¡Qué emoción! fuí toda risas,
    gritos y saltitos.
    jajajaja Adam en calzoncillos de spider Man.
    xD Rita nerviosa es cosa seria ��
    Pobre Key, ya me imagino describiendo ese momento en pfqmg #infartado.
    Wujuuuu al fin, llegaron las tan esperadas y amadas gemelas a la Familia Bambi.
    El suegro nunca cambia��
    Lía te Amo.�� Gracias por hacerme el día .
    no puedo creer que Anna le dijera así a la Dra Bagdad��. o Y que miedo la enfermera Daysi. #Familiasnadaconvencionales.
    *da saltitos* queriendo conocer ya, la reacción de Adam al ver a las bebé.
    ��������
    que bueno que Key, no sea el papá de el bb de la perra de Rosie.
    Él y Rita, merecen ser muy Felices.

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  13. Me encanto este capitulo. Casi muero cuanto rita levanto la mano jajajaja. Espero leer pronto de ese par de locos (Rita y Key) :)

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  14. Me encanta! <3
    Ya Quiero saber el final! :)

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  15. Gracias!!!!! Por favor que el siguiente capitulo no demore tanto :D

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  16. Gracias!!!!!!! Hermoso capitulo de principio a fin, lo adoreee y por Dios al fin esta de nuevo junto a Adam muero por ver a ese matrimonio junto... Mori de risa con Rita y cuando alzo la mano, extraño a mares a la hermosa pareja de Rita y Key

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  17. He esperado este momento por mas de 1 año! oh por dios estoy tan feliz, me encanta esta historia Lia eres lo mejor te amooo ya quisiera tenerlo en fisico nunca me cansare de Adam <3

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  18. dios bendito que hermoso pensé que Adán no estaría ahí y si estuvo a hora sólo es pero que no sea tonto y quiera y proteja a Ana así que sigue la sin duda alguna eres una gran escritora felicidades espero poder acabar de leerla pronto sigue de de liaaaa

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  19. Creo que podria llorar, o vomitar de la emocion, pero mejor lo dejare en saltos en la cama y aplauso junto a ellos como toda una joven maadura que soy jajaja ...♥
    En verdad me encanta todo lo que escribes ☺ ♥

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  20. Hermoso como siempre...
    Me senti identificada, mis hijos nacieron por cesárea y senti el mismo miedo... aunque si estaba acompañda... pero hermoso... me enamora tu lectura.. Gracias Lia!!

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  21. Me siento tan feliz 😢😌. Amo imaginar a Adam en calsoncillos del hombre araña 😂😂 ¡ME ENCANTA!. Lia por favor no te olvides de Prometo Fingir Que Me Gustas😍

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  22. Me siento tan feliz 😢😌. Amo imaginar a Adam en calsoncillos del hombre araña 😂😂 ¡ME ENCANTA!. Lia por favor no te olvides de Prometo Fingir Que Me Gustas😍

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  23. Súper, me dio risa que fue en calzoncillos ;)
    Me encanto, pero siempre que dicen: "nada podría quitarme esta felicidad" "NADA"
    Siempre pasa algo, siempre, estoy esperando lo peor :( espero que no suceda y que solo sea superstición mía

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  24. Éste es el fin? Dijiste q eran 25 capítulos... Me ha encantado, de verdad. Eres una de mis mejores escritoras. Felicidades 🎈🎈🎈🎈

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  25. Como que es el último capítulo?
    Nooooo, no puede ser debe haber un error, no puede ser el final que onda ?

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    Respuestas
    1. Recuerdo qué, dijo que eran 25 capítulos, que los iba a terminar y postear de una vez... Eso es lo q recuerdo 😊😊😊

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  26. Regresarás pronto ?
    Ojalá estoy entusiasmada por leer el siguiente capítulo 😘

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  27. Yo al menos tengo un año sin saber de mi idiota favorito, joder Adam como te extrañaba!!!!

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Gracias por sus valiosos comentarios :)

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