23. Tu boca es solo mía, y mi boca es toda tuya. POAW

Capítulo 23



Me encontraba en la semana veintisiete (casi veintiocho) de mi embarazo, y desde ya podía decir que la sentía con pesadez e incomodidad. Transpiraba el doble de lo que hacía antes, mi espalda dolía tanto que hasta tuve que dormir sentada en varias ocasiones y mis pies se encontraban tan hinchados que tuve que andar descalza la mayoría del tiempo. Casi no quería levantarme en las mañanas porque siempre me sentía fatigada y cansada, y precisamente hoy no era la excepción a los síntomas.
Según la Dra. Bagda tenía que evitar a toda costa hacer mucho esfuerzo y estresarme de cualquier forma; también me programó una cesárea para dentro de dos semanas ya que, aparentemente, mis bebés casi no tenían espacio en la bolsa, crecían a toda velocidad y estaban obteniendo más volumen. La Dra. Bagda me aseguró que ese era un procedimiento normal en estos casos, aunque eso no me quitó los nervios en cuanto a dar a luz; estaba muerta del miedo y no quería pasar por esto sola, lejos de mi familia. Con cada minuto que pasaba sentía que ya era hora de volver a casa, llevaba demasiadas semanas de silencio entre Adam y yo. Estaba actuando como una inmadura (o al menos eso era lo que me decía mamá siempre que la llamaba por teléfono), y ya era hora de poner fin a mis días de “buscar espacio”. Adam se había portado como caballero y me había dado mi espacio tal y como le pedí y se sentía como que ya era tiempo de regresar.

Con el pasar de los días me estaba poniendo más y más lenta, me quedaba dormida en el momento justo cuando mi cabeza tocaba la almohada, y apenas podía levantarme a la mañana siguiente. Me sentía como una carga para los Sres. Ross y no quería que tuvieran que lidiar con lo que sería el parto o cualquier dolor que comenzaba a sentir últimamente. Así que ese mismo día llamé a Rita, la única en la que podía confiar por los momentos, y esperé a que ella atendiera el teléfono.
—¿Hola? —fue lo primero que me dijo a través del teléfono. Su voz se escuchaba preocupada y desde ya podía admitir que extrañaba su compañía al igual que la de Shio y Mindy.
—¡Rita! —chillé, emocionada.
—¿Anna? —su voz pasó de preocupada a incrédula— ¿Annabelle Green?
—Es Walker ahora, ¿recuerdas? —le dije por bromear, aunque la broma me dolió en el alma. Era cierto, era una Walker.
—¡Santos girasoles, chica! Llevo semanas de no escuchar tu voz. ¿Dónde, en la tierra, estás? Nos estás matando a todos. No puedo creer que nos hagas esto, ¿por qué te apartaste de esa forma?
Me mordí el labio y miré en dirección a la cocina, en donde La Sra. Ross cocinaba panqueques y cantaba alguna canción italiana mientras batía la mezcla. Inmediatamente me sentí peor que antes.
—Lo siento. Supongo que la situación ya se me salió de las manos, y era por eso que quería hablar contigo.
—Bien, aquí me tienes. Derrama tus pensamientos antes que te ahoguen, cuéntame el por qué tengo que consolar a tu esposo cada día para evitar que se colapse.
Volví a morder mi labio de forma exagerada y apreté el teléfono contra mi oreja.
—Solo quería saber si me podrías hacer un favor. ¿Podemos no hablar de Adam en estos momentos? —supliqué.
—Bien —contestó ella de mala gana—, pero para que lo sepas, Marie se ha pasado mucho tiempo visitándolo. Ella y Nicole se están llevando de las mil maravillas y hasta la lleva a comer helado siempre que puede.
Las palabras de Rita se sintieron como un golpe directo al pecho, con fuerza y provocando daño a mi adormecimiento.
—¿Qué? ¿Marie? —repetí, incrédula, olvidando momentáneamente sobre el favor a pedirle—. Nicole no se le puede acercar a ella ni de broma. Marie no es buena para nadie.
—Pues créelo o no, pero a la niña le agrada. Además, ¿qué esperabas si tú los abandonaste a ambos?
—Yo no los abandoné…
—Sí, lo hiciste.
—No, no lo hice —pero gran parte de mí sabía que sí, efectivamente, lo había hecho—. Dios, creo que sí lo hice, ¿verdad?
—Ujum —murmuró mi amiga, pronto escuché la voz de mi ex jefe, Cliff, de fondo mientras llamaba por ella—. Escucha, Anna, tengo que irme. Aparentemente hay problemas con Mirna, otra vez está acosando a uno de los clientes y no logra entender lo que es el espacio personal.
—No sabía que estabas en el trabajo —comenté—, pero tranquila. Solo quería saber si podrías darme cabida en tu casa para esta otra semana. No quiero molestar más a la amable familia que me está dando un lugar en la suya.
Escuché a Rita suspirar mientras le daba órdenes a alguien.
—Sabes que no hay problema, te puedes ir a mi casa. Eso sí, recuerda que vivo con mi abuelo, mi padre y mis dos hermanos menores. Verás mucha ropa interior en esta época porque todos miran una serie sobre zombies en la televisión y les gusta hacerlo usando únicamente calzoncillos.
Arrugué la cara e intenté mentalizarme con la imagen completa. No era agradable.
—De acuerdo, creo que puedo sobrevivir a eso —murmuré—. Perdona que te moleste tanto, pero no sabía a dónde más ir.
—No hay problema, querida. Pero recuerda que sí tienes un lugar al que ir y es donde está tu esposo, esperándote para solucionar esto de una vez por todas.
—Rita, por favor no…
—Bien, bien, bien. Ya no digo más, sólo piensa en lo que te dije. No queremos que la niña te odie y elija a tu prima en primer lugar.
Imaginarlo, a Nicole con Marie, me rompía el corazón de una manera degradante.
¿Qué estaba mal conmigo? Hace no mucho tiempo atrás le estaba prometiendo a la niña que nunca la abandonaría, y aquí estaba ahora, dejándola de lado.
—Me siento estúpida —le dije con sinceridad y a punto de llorar.
—Oh, Anna. No te pongas así, todos cometemos estupideces en la vida. Nadie es perfecto y nace sabiéndolo todo. Sino mira a tu prima, nació desnuda, creció sin ropa y ahora se dedica a abrirse de piernas con cualquiera que tenga un objeto dispuesto.
Le iba a preguntar por qué tenía que sacar a Marie a colación cuando, de fondo, escuché su voz irritada mientras le gritaba a mi amiga.
Suspiré con cansancio. Me estaba perdiendo de muchas cosas en mi inútil intento por encerrarme en mí misma.
—Adam fue stripper —solté de repente, queriendo compartir con ella de lo que recién me acababa de enterar hace unos pocos días atrás.
Hubo silencio al otro lado de la línea.
—¿Qué? —balbuceó Rita—. Eso ya lo venía venir. ¿Recuerdas aquel baile de mesa que hizo en el restaurante? Se movía con experiencia.
—Posiblemente también fue modelo porno. O no sé, tal vez también actuó en alguna película triple equis y no tengo idea. O puede que haya hecho un calendario donde posaba desnudo junto a gatitos bebés, y ahora, de seguro, es parte de la colección de alguna abuela con artritis que lo codicia en privado de enero a diciembre.
—¿De qué estás hablando? No entiendo.
—Me acabo de enterar del trabajo de Adam.
—¿Ladrón profesional? —dijo Rita, por bromear.
Negué con la cabeza, como si ella pudiera verme a través del teléfono.
—No, era stripper.
Rita quedó en silencio y luego la escuché meditar.
—Oye, Channing Tatum también fue stripper antes de saltar a la fama en las películas.
Rodé los ojos, sabía que diría eso. Me había pasado varias tardes buscando por Google a algún Adam Walker de profesión desnudista, pero ninguno era mi Adam; aunque encontré varias historias sobre Channing… y lo admitía, también había videos muy gráficos. Los vi todos.
—Al parecer Adam no es tan famoso porque no logré encontrarlo por ningún lugar de la web.
—Tranquila, tú y yo buscaremos juntas cada rincón hasta demos con algún video secreto. Incluso podemos acosar a abuelitas con calendarios prohibidos de tu hombre abrazando a un gatito bebé.
Sonreí con pesar, extrañaba a mi amiga.
—De acuerdo. Ya quiero verte en persona, te extrañé tanto —contesté.
—Y yo también a ti. Tengo mucho que contarte.
—Comenzando por tu relación con Key. ¿Cómo están las cosas ahora que él es padre?
Rita suspiró largo y doloroso.
—Realmente es una mierda. Pero no lo puedo culpar cuando fui yo quien le dijo en primer lugar que superara de una buena vez a su ex novia con otra mujer. ¿Sabes? En ese entonces creí que me elegiría a mí, que yo sería su “otra mujer”; supongo que me equivoqué.
—No sabes cuánto lo siento.
—Pero no importa, eso ya es pasado. Y juntos hemos superado muchos obstáculos, saldremos de esta, estoy segura.
—Me gustaría tener tu optimismo —me quejé.
—Lo que pasa es que estoy en deuda con él. ¿Sabías que orinó sobre el cepillo de dientes de mi ex?
—¿Cómo? —me reí en voz alta—. ¿Cómo ocurrió eso?
—Naaa, esa es historia para otro día. Ahora sí, Annabelle Walker, te dejo porque me voy. Regresa pronto porque aquí todos te extrañamos.
—Y yo los extraño a todos ustedes.
Y era verdad, los extrañaba a todos. Quería regresar con ellos. Pero en su lugar, suspiré y terminé con la llamada, y me moví hacia la cocina para ayudar con el almuerzo.
Pronto estaría cara a cara con Adam para poder hablar de todo y no sabía qué pensar de los dos. Era hora de enfrentar las cosas y eso me asustaba como nunca.


*********


—¿De verdad le tomaste captura de pantalla a su entrepierna?
Las risas de la Sra. Ross se alzaron por toda la sala y más allá de la casa. Mientras tanto mi rostro ardía en vergüenza y sentía como si hubiera cometido un error al decirle la razón del porqué su nieto y yo no nos hablábamos.
Cada vez que Diego llegaba de visita, mi rostro se encendía como un faro y lo evitaba a toda costa; me sentía también furiosa por contarme acerca de Adam ya que probablemente yo hubiera sido muy feliz en la ignorancia, sin saber su profesión.
Así que la Sra. Ross me había interrogado hasta que me sacó la verdad; ella era buena en persuasión.
—Fue un accidente —volví a repetirle—. No sabía que la imagen se había movido de lugar. En mi mente estaba enseñándole la fotografía de Rosie, pero resulta que no era eso.
La Sra. Ross se echó a reír más alto. Al menos se había tomado tranquilamente la noticia sobre su nieto siendo stripper.
—Ya me lo sospechaba —comentó ella, como si pudiera leerme el pensamiento—. Estábamos pasando por una mala situación y, de la nada, él comenzó a generar bastante dinero. Sabía que no andaba en buenas cosas así que un día lo seguí sin que él se diera cuenta. Terminé entrando a un club de striptease y salí realmente traumada al enterarme; dejé que terminara su carrera en la universidad y lo persuadí para encontrar un trabajo real.
Ella suspiró y miró hacia la taza de café que sostenía en la mano.
—Lo entiendo, ¿sabes? —continuó diciendo ella—. Pero nunca he aprobado sus decisiones. Lo confronté el otro día y juró que no seguía en ello, que se dedicaba cien por ciento al restaurante. ¿Te dijo algo de esto? ¿Sabes si lo sigue haciendo?
Miré a otro lado y evité encontrarme con sus ojos preocupados. No iba a decirle que su hijo todavía se dedicaba a eso. Nop. Yo no.
—Realmente no lo sé —la evadí, si me creyó o no nunca lo sabré ya que cambié de tema con rapidez—. Quería comentarle otra cosa. Mi amiga, Rita, habló conmigo ayer y parece que todo está listo para que yo regrese a casa mañana mismo. Ella vendrá para ayudarme con mis cosas, le di la dirección para que me encontrara.
La Sra. Ross asintió, en comprensión y con pesar.
—De mi parte sabes que puedes quedarte todo lo que quieras; no tienes por qué irte tan rápido.
Su callosa mano tomó la mía y la apretó con cariño.
—Lo sé —dije—, y agradezco enormemente que me haya brindado espacio en su casa. Es la mejor, debo decirlo.
Ella me sonrió y me abrazó largo y tendido.
—Te echaremos de menos. Demasiado. ¿Quién cocinará conmigo ahora?
Le dediqué una sonrisa triste.
—Creo que sobrevivirá sin mí.
Pronto ella estaba dándome otro abrazo reparador y luego de eso dejó que yo tomara otra siesta en la habitación. Últimamente dormir era mi segundo nombre y se me daba mejor que la cocina.
Mañana sería otro día y Rita vendría con Key para llevarme a su casa. Para ese entonces ya presentía que Adam estaba al tanto de mi regreso mientras que yo, por otro lado, me encontraba más nerviosa que antes.
Esa noche preparé mi maleta, pensando en lo primero que haría al ver a Adam. ¿Golpearlo? ¿Besarlo? Ese era mi dilema. Tal vez lo golpearía primero y luego lo besaría, después lo volvería a golpear por ser un mentiroso, y para finalizar lo besaría otra vez, con lengua y con sentimiento.
Sí, eso iba a hacer.
Seguía perdida en mis pensamientos sobre besar a Adam que, muy tarde, noté cierta molestia en mi vientre. El malestar continuó de manera leve y me hizo detener lo que sea que estuviera haciendo.
Sujeté mi vientre con fuerza y respiré de forma pausada. El dolor fue pasajero y me permitió volver a mi labor de doblar mi ropa para acomodarla en la maleta.
El resto de la noche pasó de la misma forma que las demás: con dolores de espalda y con apenas unas horas de sueño.
Pronto llegó la mañana tan temida de todas; Rita quedaría de enviarme un mensaje de texto para cuando saliera de casa para recogerme con Key.
Gran parte de mí sabía que ese día iba a ser diferente al resto. Lo sabía desde que me había despertado esa mañana con otro leve dolor en el vientre y mis piernas apenas soportaban estar de pie. No era normal y me preocupaba.
Olvidé el dolor momentáneamente cuando una notificación en el teléfono me avisó que tenía un mensaje de texto de Rita.

Surgieron problemas, alguien arruinó las llantas del vehículo de Key. Iremos en el auto de Adam. ¿Está bien?

¿Viene Adam con ustedes?

Sí.

Esa palabra puso mi mundo de cabeza. No, no, no. Adam no debería de verme todavía, tal vez hasta que supiera qué decir o al menos hasta que tuviera cabeza para pensarlo mejor.
Rápidamente le envié otro mensaje a Rita.

No, que no venga. No todavía.

Se rehúsa a ser dejado atrás.

Dile a Key que no venga todavía, que arregle el vehículo y después venga contigo.

Adam no nos deja, a menos que lo llevemos.

Entonces vengan a escondidas.

Imposible. Creo que fue él quien reventó las llantas. Ese desgraciado hijo de pato se lanzó frente al auto y no se quita del camino. Te mando una imagen si quieres.
*No quise decir pato, la palabra era pato.
*¡Tonto auto corrector! Es PATO. PATO.

Rita…

Lo siento. Pato. Entiendes la palabra, ¿verdad? Pato, pato, pato.
¬¬  Miércoles.
*Miércoles.
*Mierr…

¡Rita, basta! Lo capto bastante bien… Y no envíes nada. Haz algo, no tengo cara para verlo todavía. Siento que le defraudé bastante :(

¡Entonces deja que vaya! Estoy segura que correrá a perdonarte lo que sea que dices haber hecho. Ese hijo de pato tiene pelotas para haber hecho lo que hizo. Key adora su camioneta.

Lo siento. ¿Qué tal si vienes otro día, sin que él se dé cuenta? Por favor.

Está bien. Será mañana. Iremos con Key a recogerte. Perdona no haber podido ir hoy, pero Adam lo hace difícil.

Entiendo. Me avisas si tienes más noticias o si podrás venir hoy.

Te lo prometo, nena ;)


¿Te lo prometo, nena? Esa no sonaba como a Rita.

¿Adam?

Siempre el mismo.

¿Qué hiciste con Rita?

Estaaaa trrrratandddddddo de recipeor el telefdoon

Lo siento, Anna. Me quitó el teléfono cuando supo que era contigo que hablaba. Soy Rita de nuevo.

Mis nervios saltaron todos a la vez y mi corazón latió más rápido que cuando él usaba sus frases coquetas para conquistarme.

Dile a Adam que no se meta. No todavía, por favor.

Pasaron unos minutos sin recibir respuesta hasta que llegó una notificación alta y clara:

Tu tiempo de descanso se ha acabado, Anna. Es hora de recuperar lo mío, te guste o no. Voy también con ellos o no va nadie. Elige. Me cansé de apartarme para que busques espacio. Tu espacio está aquí, conmigo. Recuerda que tú eres toda mía y yo soy todo tuyo. ¿Por qué desconfías tanto? No me alejes.

Pato. Adam era un pato. Pero con una sólo frase había logrado calentar mi rostro de una manera que nadie había logrado antes; no sólo calentó mi cara, también había calentado mi corazón.
No respondí nada y lancé el teléfono a la cama. Me había cansado de pensar; de una u otra forma Adam siempre vendría.
Sudor frío cubría mi frente y sentía que moriría si lo pensaba demasiado.
Pasaron dos notificaciones de mensajes más hasta que se detuvieron y se mantuvieron en silencio por el resto de la tarde.
No quise revisar ninguna por temor a que fuera él. Anteriormente me había tocado ignorar sus llamadas perdidas y eliminar sus textos, pero por alguna razón no quería eliminar estos.
Con algo de temor alcancé de nuevo el teléfono y lo acerqué a mi pecho; suspiré y leí los mensajes que él envió:

Quiero que recuerdes dos cosas, y que queden bien claras: tu boca es solo mía y mi boca es toda tuya.

Abrí el segundo mensaje:

Y tu cuerpo es solo mío y mi cuerpo es todo tuyo, de nadie más. ¿De acuerdo?


Al terminar de leer sus mensajes empecé a sentir no sólo un dolor del alma, sino también un dolor bastante fuerte en mi vientre. Mi frente se llenó con más del sudor frío y me doblé a la mitad, tratando de sentarme sobre la cama y presionando mis ojos de manera fuerte hasta que comencé a ver manchas rojas detrás de mis párpados. Mi respiración se puso pesada y rápida. Dolía como nunca había dolido.
Tonto y posesivo Adam. Sus palabras se metieron en lo profundo y no podía dejar de alternar mis pensamientos entre el dolor que sentía, y en él. Ambos iban a acabar conmigo.
Mi vientre comenzó a relajarse así que ahogué un pequeño grito y me obligué a tranquilizarme, no era un dolor que no pudiera controlar. Lo tenía que controlar.
Pasados unos minutos el dolor mitigó y respiré otra vez con normalidad, pensando en lo fuerte que se sintió. Me preocupaba tener esos síntomas, ¿por qué los estaba sintiendo ahora?
Inhalé y exhalé. Me relajé sobre el colchón de la cama y pensé en sí debería o no escribirle a Adam. Mejor no. No era para preocupar a nadie.
Mañana regresaría a casa y todo estaría bien. Con o sin Adam a la par. Aunque de verdad comenzaba a echarlo de menos.

Cerré los ojos por un momento hasta caer dormida y así pasé la mayoría de la tarde, durmiendo. No tenía que preocuparme de nada ya que los dolores no siguieron y probablemente no iban a seguir. Suspiré, agotada. Mañana sería otro día, otro día para tratar de evitar a Adam y fallar en el intento.

Comentarios

  1. LIA GRACIAS ME ENCANTO OJALA PRONTO CONTINUES

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  2. Lia por favor sube maaas
    Amo cada letra que pones! Pinche Adam que insistente gg Me encantas *-* Sigue escribiendo plox

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  3. ya los quiero juntos, los extraño tanto, me super encanto!<3 muchas gracias n.n

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  4. OMG!!!! El parto!! Vienen las gemelas Walker... Gracias Lia, esperaré la conti con ansias y nervios 😲😲

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  5. Me encanta me encanta me encantaaaaaaa😍😍😍😍
    Espero con ansias el próximo capitulo <3

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  6. Por Dios... Lo que sigue es lo de el prólogo verdad :O que emocion... Ya prontooo

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  7. Genial...esta historia me encanta!!!!!

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  8. Me encanta...!!!! Sube mas porfavor...
    Espero con ansias el siguiente, que se pronto porfavor

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  9. Liaaa Gracias por actualizarr ya vienen en camino las gemelas😅😅💗💗

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  10. Liaaa Gracias por actualizarr ya vienen en camino las gemelas😅😅💗💗

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  11. Anna deja de apartar a Adam :(, ya espero el nacimiento de los bebés *-*. Gracias pr subir capítulo :)

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  12. Aaa que genial me encanta como escribes sube masporfavir somos tus fieles seguidoras

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  13. DIOooooooos siguela, me encanto. Ya quiero que nascan las gemelas!!!

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  14. Felicidad es leer POAW ❤��

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  15. guauuuuu Liaaa!!!!gracias...espero con ansias el siguiente capitulo...ojala estés bien y pases una buena semana...sigo sin entender lo del capitulo 7 jejeje

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  16. guauuuuu Liaaa!!!!gracias...espero con ansias el siguiente capitulo...ojala estés bien y pases una buena semana...sigo sin entender lo del capitulo 7 jejeje

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  17. Me encanta!! Amo que Rita y Anna hablaran quiero saber mas entre que paso con Key y Rita diossss falta menos para saber elfinal :(

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  18. Me encanta !!!!
    Mil gracias por subir !!

    Yo entiendo a Anna, era su luna de miel, donde todo tenía que ser felicidad y nada fue así. Es normal que quisiera su espacio para pensar y relajarse un poco; lo que no entiendo es por qué Rita le dice que Adam le perdonará lo que sea y el que Annna se sienta mal por "abandonarlo"...cuando en realidad Anna le tiene que perdonar MIL cosas a Adam y no al revés, por causa de él ella le pidió un tiempo, ella no se tiene que sentir mal por querer su tiempo de tranquilidad después de todo lo que sufrió por causa de Rosie y Adam.

    Y Marie? Cómo es posible que Adam y Nicole esten pasando tiempo con Marie, cuando ésta le causo tanto daño a Anna, no lo entiendo.....No fuera Mason por que todo explota pero Marie si puede estar con ellos? Ay Adam.......................

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  19. Lia, eres espectacular, me encanta como escribes!!! y por fa, sube más capítulos!!

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  20. Uy me huele a que pasara algo malo con ese parto no es normal.....

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  21. Me encantaaaaaaaaaaaaaaaaa<3 Necesito que continues. Cuantos capitulos faltan? Cuento tiempo tenemos que esperar por el cap 24?

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  22. Liiaaaaaa, amo tu historia, porfa no dejes de publicar, en verdad' sigue sigue sigue sigue me encanta con todo lo que es la palabra, estoy emocionada de la llegada de las gemelas Walker... Muero de ansias' Porfa Porfa Porfa GRACIAS <3

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  23. Por favor sube otro ������

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  24. OMFG!!! Te amo, amo a Adam y a su increiblemente persistente forma de ser, ay deos Lia, porfi sube otro cap, estoy que muero por saber que pasó!!
    Eres una maravillosa escritora :3

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  25. Lia, Me encanta gracias por subir capítulo s. . . Siguela lo más pronto que puedas por favor :3

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  26. Amo esta historia!! Gracias Lía! Ya te extrañaba...

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  27. Por favo sube otro más �� En serio me enamore de la historia y quiero saber qué es lo que sigue por fassssss sube otro ��

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  28. Graciiiiiaaas Lia! Eres Maravillosa! Gran Capítulo Nena!Cada día los disfruto más! Ya quisiera ver que pasa con Anna y Adam! <3

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  29. extraordinario¡¡¡ morí de risa con "el hijo de pato" y el autocorrector. Ah¡ y volví a odiar a Marie. No puedo esperar para leer lo que sigue :3

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  30. Lia estas jodiendo la historia!!! Con todo respeto, amo como escribes, eres maravillosa, pero la estas cagando machiiin!!! No no liaaa porfavorr!!!

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Gracias por sus valiosos comentarios :)

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