PFQMG - Capítulo 7

7
Cómo supe que mis genes estaban infectados.



Rita

A veces ni una buena taza de café te salva para quitar de tu cara la amarga sensación de despertar temprano un lunes por la mañana. Yo sin mi café diario me vuelvo una zombi come cerebros que escupe fuego por la boca (o al menos eso me han dicho mis hermanos).

Hoy no es la excepción; voy arrastrando los pies por el suelo de cerámica barata y hablo en monosílabos mientras retiro la lagaña de mis ojos. Anoche volví a quedarme dormida con el maquillaje y la ropa puesta, y como hablo mientras duermo, mis cuerdas vocales amanecen doloridas y mis labios lucen agrietados y resecos.

Voy directo a la cocina en busca de un vaso de agua y mi ración diaria de cafeína.

Detesto los lunes.

—Pareces una vagabunda —dice Rowen, el menor de mis hermanos.

Tiene siete años y está en la etapa de no moderar sus comentarios, o nada de lo que le pase por la cabeza en ese momento, sea bueno o malo.

Él está sentado en la mesa de la cocina, comiendo cereal Froot Loops mientras mira las caricaturas. Sus pies cuelgan de la silla y los mece de un lado a otro.

—¿Eh? —exclamo. No tengo fuerza para hablar en frases completas.

Me dirijo a tientas hacia la refrigeradora, saco el jarro de agua y me sirvo un poco. Bebo con lentitud mientras trato de abrir bien los ojos y concentrarme en las labores pequeñas como recordar si hoy me toca usar el uniforme rosa o el verde en el trabajo.

Enciendo la máquina para hacer café y tomo asiento al lado del niño.

—¡Pareces una vagabunda! —repite Rowen, me toca el hombro con la punta de su cuchara para hacer su punto más factible, y luego vuelve su atención a su cereal, separando los sabores y comiéndose únicamente los aros de color rojo.

Rowen fue producto de un amorío que tuvo mi madre hace siete años con un vendedor de bienes raíces quien no quiso hacerse cargo del niño, así que ella tuvo el descaro de traérselo a papá para que cuidáramos de él. La muy sinvergüenza lloró para que papá la perdonara y la aceptara de vuelta en la casa; y como él carece de inteligencia (o respeto, amor propio, orgullo y sentido de la dignidad), la aceptó aún sabiendo que nos iba a abandonar dos semanas después para irse a vivir con otro hombre. Lo ha hecho desde que tengo cinco años, cuando huyó con el dueño de un circo de mala muerte. Para ella es un hábito, para mí, una molestia. No es ella quien cría a los niños, soy yo.

Lo mismo pasó con mi otro hermano, Russell, lo trajo a casa cuando yo apenas tenía tres años, y lo dejó al cuidado de papá. Claro que él los quiere a los dos como si fueran suyos, es un buen hombre pero algo tonto.

Cada vez que Rita Lane, mi madre, aparece en esta casa es para, o dejar tirado a un nuevo hijo, o para pedir dinero cuando uno de sus amantes deja de darle. No ha aparecido desde hace siete meses, y sus visitas son esporádicas. Ya nadie la extraña por aquí y los chicos no saben si llamarla mamá o señora mientras ella les trae regalos baratos (del tipo que encuentras a última hora en una gasolinera). Desearía que olvidara donde vivimos y nos dejara ser felices, pero sabiendo que dentro de poco se quedará sin dinero, espero lo peor.

—¿Qué te pasó en la cara? Parece como si un payaso la hubiera vomitado —es lo primero que dice Russell, mi otro hermano, entrando a la cocina con su uniforme escolar. Toma una naranja de la cesta de frutas y comienza a jugar con ella, lanzándola al aire, de arriba abajo.

—¿Qué les pasa a ustedes dos? —les reclamo— ¿Por qué únicamente se empeñan en decirme cosas feas?

—Mírate en el espejo, decirte bruja sería todo un cumplido.

Russell siempre ha sido sarcástico, peor ahora que tiene dieciséis años y actúa como si se creyera el ombligo del mundo. Y no ayuda en nada el hecho de que es apuesto y las chicas se revuelven al verlo. Hay varias que lo siguen de camino a la escuela y le dejan notas de "Tienes un cabello increíble" o "¿Te han dicho que hueles a menta?" pegadas en sus libretas de clase.

Le lanzo a él un poco del cereal que Rowen apartó de su plato, y cae justamente cuando está abriendo la boca para hablar.

—Sean respetuosos con su hermana mayor, les advierto que dejaré de pagar el cable si se siguen portado mal conmigo. ¡No habrá nada de Nickelodeon por las tardes!

—¡Oye! —protesta Russell, Rowen lo imita y hace lo mismo— Yo no miro Nickelodeon, eso es para bebés.

—¡Sí, para bebés! —dice Rowen, aunque sé que le encanta ver Bob Esponja en ese horario.

—No me provoquen o dejaré de alimentarlos a ambos. Y antes que se me olvide, Russ, hoy tienes que llevar al abuelo al barbero, el cabello ya le toca los hombros.

Instantáneamente él hace una mueca.

—¡Rita! Tengo una cita en la tarde.

—¿Con quién? —pregunto de manera sospechosa.

—Con Irene.

—¿La de pecas en la cara o la de cabello negro que ríe mal?

Veo cómo sus mejillas se colorean un poco.

—La de las pecas.

—De acuerdo, pero nada de ir al cine.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Elijan un lugar más… iluminado donde se puedan ver la cara.

—¿Crees que me aprovecharía de ella en una sala de cine?

Sé que si fuera yo la chica a la que alguien como él invitaría al cine, aprovecharía la oportunidad. Creo que saqué eso de los genes de mi madre. Nótese mi grandioso ADN: el alcoholismo corre por la parte de mi padre, y la lujuria sin freno, por la de mi madre.

—Tienes dieciséis —le recalco— yo a tu edad hacía cosas peores.

Él se queja y, en medio de protestas y quejidos, me dirijo a mi amada cafetera de segunda mano que produce el delicioso líquido sin el que no podría despertar por las mañanas.

Mientras me preparo una taza, veo mi rostro reflejado en la superficie de la tostadora de metal.

Ellos tienen razón, parezco un payaso... o una vagabunda. El lápiz labial se sale de mi boca, y las sombras, que tan cuidadosamente había aplicado ayer, hoy son nada más que enormes parchos que me dan el aspecto de un mapache.

Mientras espero a que el café esté listo, me dirijo al cuarto de baño para limpiar los restos de una noche bastante extraña en el restaurante. Anna, mi amiga y compañera de trabajo, estuvo distraída durante horas y parecía tener la cabeza en otro mundo. Al final, terminé dejando que descansara un rato mientras yo continuaba atendiendo sus pedidos.

Cuando la noche acabó, yo era un desastre de pies a manos.

Ahora me limpio la frente con cuidado, llevándome los restos de un mal día, y justo cuando estoy por terminar, escucho un grito de frustración venir de la habitación contigua, la de mi papá.

Una de las grandes desventajas que tiene esta casa es que las paredes son tan delgadas que parecen hechas de papel. Todo lo que diga en voz baja se escucha amplificado por cada rincón de las habitaciones. Así que no me sorprendo cuando oigo la interesante conversación que tiene papá y cómo parece que está al teléfono, discutiendo con alguien más. Se oye molesto.

—¡No pueden hacerme esto! —dice él, oigo la desesperación en su voz—. ¡Tengo una familia que mantener!

Resopla al oír la respuesta de la persona al otro lado de la línea.

—Está bien, muchas gracias por informarme.

Espera unos segundos y deja de hablar, por lo que creo que finaliza la llamada.

Regreso a la labor de quitar los restos de mi maquillaje y salgo del baño una vez que estoy limpia y fresca.

Me encuentro con él en el pasillo, tiene sus ojos inyectados en sangre, y su cabello con raíces canosas ha crecido más de lo usual. Él evita verme por mucho tiempo y camina en silencio hacia la cocina en donde lo sigo y lo veo servirse café en una taza con forma de gato que dice: “ten una mañana perrrrrfecta”. Russ se la compró por su cumpleaños hace unos cinco años atrás.

—¿Todo bien? —pregunto casualmente.

Asiente con la cabeza y pretende buscar comida en los gabinetes en donde por lo general guardo los condimentos y los cereales.

Sé que algo está pasando pero parece que no me quiere decir nada. Desde donde estoy parada, a menos de dos metros de distancia de él, puedo oler su aliento a alcohol puro que se mezcla con la pasta de dientes que usó para cepillarse esta mañana, y ahora también se une con el café que se lleva a la boca.

Está a punto de ser despedido del trabajo si vuelve a llegar oliendo como a bar de carretera; pero veo que saberlo no le da ni frío ni calor.

—¿Vas a ir a trabajar hoy? —me pregunta todavía sin mirarme a los ojos.

—Sí. Me voy a cambiar dentro de unos minutos, ¿por qué?

—Porque hoy me voy a quedar en casa; me siento mal y estoy cansado. Tomaré café y le haré comida a tu abuelo. El viejo se levanta de mal humor si no hay una buena carne en el desayuno, sabes cómo es.

—¿No te van a descontar este día de pago en el trabajo? No quiero ser la mala del cuento, pero ocupamos el dinero más de lo que ocupamos que te quedes en casa. Además al abuelo le estorba que haya gente alrededor cuando mira p-o-r-n-o barato en la televisión.

Antes que papá pueda argumentar algo, Rowen se escabulle bajo mi brazo y pregunta:

—¿Qué es porno?

Miro nerviosamente en dirección a papá y él se encoge de hombros, respondiendo silenciosamente a mi pregunta de quién le enseñó a Rowen a deletrear.

Busco los ojos del pequeño bribón y me agacho hasta llegar a su altura.

—¿Ya sabes deletrear? —interrogo, mi voz suena estupefacta— ¿Cuántos años tienes? ¿Siete, verdad?

Por algo se supone que deletreo la palabra, para que no la entienda y no me haga preguntas como ésta después.

—¡Claro! —responde alegremente— ¿Es alguna nueva serie? ¡Si es así yo también quiero verla! —y sin previo aviso, el niño corre hacia el pasillo de las habitaciones y se mete en la del abuelo. Todos oímos cuando grita—: ¡Abuelo, miremos porno!

Como dije antes, la depravación corre por nuestros genes. Es absurdo.

—¡Rowen, ven aquí! —grito, estoy histérica cuando Russ y papá se ríen.

Yo no lo veo gracioso.

Él sale de la habitación del abuelo y se para frente a mí.

—Dice el abuelo que no hay problema, piensa que estoy demasiado pequeño y que va a arruidnar… arruirr… arruinar mi mente pero que nunca se es demasiado joven para empezar.

Ruedo los ojos y me agacho para verlo directamente a la cara.

—En primer lugar, nunca se te ocurra mirar… esa nueva serie con el abuelo. Es sólo para adultos aburridos que no tienen nada que hacer. En segundo lugar, ¿cuándo aprendiste a deletrear?

El niño se encoge de hombros y se empieza a revisar las uñas de las manos.

—Te oí el otro día —dice para mi mortificación—, decías que han pasado años desde que tuviste a-c-c-i-ó-n. Le pregunté a mi maestra qué significaba y ella me dijo que se sentía de la misma forma… luego le pregunté a la mamá de To…

—Ya, está bien. No necesito todos los detalles —digo con mi cara ardiendo en vergüenza—. Nada de escuchar y repetir conversaciones ajenas con la gente. Y si vas a hacer uso del deletreo entonces dejaré de hacerlo.

Niega con la cabeza y regresa su atención a la pantalla del televisor en donde Dora la exploradora intenta cruzar un pantano usando los colores del arcoíris. Buen niño.

Cuando vuelvo a alzar la vista para confrontar a papá, él ya no está. Se esfumó a la primera oportunidad que tuvo de hacerlo. Pero la casa es pequeña y ningún sonido pasa desapercibido.

Camino hacia su cuarto, y cuando estoy a punto de tocar la puerta, lo oigo hablar de nuevo por teléfono.

—Soy yo otra vez. Lo entiendo...

Hace una pausa y luego continúa:

—Por favor Sr. Gaspar, necesito el empleo. No me despida… Yo sé pero...

Y no ocupo escuchar más porque esa sola frase tiene el poder de mandar a mi mente a kilómetros de distancia.

Despidieron a mi padre. Lo despidieron y ahora la única persona que trabaja en la casa soy yo.

Lo despidieron y tenemos deudas pendientes.

De repente sólo siento ganas de echarme a llorar. Pero no lo hago, Rita Day es demasiado orgullosa como para dejarse llevar por las estúpidas lágrimas, así que simplemente me quedo escuchando el resto de la conversación. La voz de papá se oye cansada y melancólica a medida que pasan los segundos. Sigue suplicando por su puesto en la empresa de publicidad Red Bird en donde comenzó siendo jefe del área de imprenta, y terminó trabajando en la bodega. Antes, papá solía ser un buen hombre de negocios, pero luego conoció a mi madre y su vida se arruinó por completo. Se dedicó a la bebida cuando ella nos abandonó, y desde entonces no ha podido salir de ese vicio.

Me aparto de su puerta cuando termina la conversación y creo que me va a descubrir espiándolo, así que me dirijo a mi propia habitación.

Me siento sobre mi cama por unos silenciosos segundos y distraídamente observo el mural dedicado a los dioses del fútbol que abarca toda una pared de mi dormitorio. Recorte tras recorte de periódico y revista, en donde apareciera el cuerpo o la cara de algún guapo jugador de fútbol, se superponen para formar un enorme collage de piso a techo.

Lo comencé hace unos cinco años atrás cuando buscaba poner mi mente en una cosa y olvidar los problemas, simplemente concentrándome en realizar pequeñas labores que me mantuvieran ocupada.

Voy a tener que buscar un nuevo pasatiempo.



Cuando estoy más calmada, me dirijo hacia el baño y abro la ducha para restregar los restos de un día que apenas comienza.

Al salir, y dirigirme a mi habitación, enciendo la radio y comienzo a pasar por las estaciones hasta que elijo una local y me detengo al oír la melodía de una canción que se me hace vagamente conocida.

A medida que avanza la música, empiezo a vestirme con el uniforme barato, vulgar y denigrante que nos hacen usar en el restaurante (no me quejo porque me hace ganar más propina) y empiezo a seguir el ritmo de la canción que está sonando, lo que sea por dejar de pensar en el despido de papá y lo que eso significará. De todas formas, sé que él puede conseguir otro trabajo... No, no puede. Ya tiene cuarenta y ocho años y es alcohólico empedernido, nadie querría contratarlo. Sé que yo no le confiaría ningún puesto en ninguna empresa.

Suspiro resignada y empiezo a abrocharme botón tras botón.

Entonces recuerdo que no todo está perdido porque aún queda la hermana de Key que me ofreció una generosa suma si fingía enamorarme de su hermano. Pero hizo la propuesta hace una semana y no ha tenido la decencia en llamarme o decirme qué hacer de ahora en adelante, cómo proceder o cuándo vería de nuevo a Key.

Le dejé mi número de teléfono y ella me aseguró que estaba ansiosa por empezar el "negocio" lo más pronto posible. Pero heme aquí, sin noticias de esa loca propuesta que de seguro acabará en problemas.

Me muerdo el labio en busca de respuestas y pronto escucho a Russ gritar mi nombre diciendo que se va a clases y se lleva a Rowen a la escuela.

Yo grito algo parecido a un agradecimiento.

Esa es básicamente la rutina de mis mañanas, con excepción de mi padre siendo despedido de su trabajo.



*****



La hora del almuerzo es un caos en el restaurante.

Anna está a mi lado encargándose de la segunda caja registradora, y ambas estamos sudando con la cantidad de gente que parece ir en aumento.

Ni que las hamburguesas que servimos fueran bañadas en oro, pero uno pensaría lo contrario al ver a tantas personas absorbiendo lo poco del aire acondicionado que nos llega.

No pretendo fingir que no sé que los clientes masculinos se quedan viendo demasiado tiempo a nuestro escote; de vez en cuando, principalmente cuando no falta un bastardo que insinúe cosas cochinas, me gusta informarles que mantengo guardada una navaja suiza en dicho escote, y que tengo un certificado aprobado por la escuela médica para realizar castraciones.

Eso los asusta a la mayoría, creyendo en la seriedad que ven en mi rostro, pero ninguno sabe que estoy mintiendo. Me gusta mantener mi reputación de patea traseros, que me hace sentir más fuerte, a esperar que la gente me vea con debilidad o empatía.

Ugg, no soporto la simpatía ajena.

—Oh por Dios... —escucho susurrar de repente a Anna. Ella tiene los ojos de un tono gris oscuro; su rostro es de forma ovalada y sus rasgos y figura son pequeños y femeninos. Ahora tiene la boca abierta mientras mira atentamente en dirección a la puerta de entrada.

Dirijo mis ojos hacia donde ella ve, y mi boca se abre también.

Es Adam.

¿Será que la hermana de Key le pidió que viniera a buscarme? Pero parece imposible, yo no le dije dónde trabajaba.

¿Ella me siguió?

—Caray —murmura Anna—. Ella es rápida.

Entonces veo una mano con uñas color fucsia arrastrándose por el hombro de Adam. Una gran melena pelirroja es lo siguiente que mis ojos capturan.

—¿Qué? —murmuro en perplejidad. Miro a Anna y aprovechó la indecisión de la mujer frente a mí (quien no sabe si escoger una hamburguesa con res y tocino, o una de pollo) y agarro a Anna del brazo.

—¿Qué hace tu prima con él? —señalo disimuladamente en su dirección.

Ella inclina la cabeza y aparta la vista de ellos dos. La prima de Anna es una perra maliciosa, una devora hombres que la buscan como si tuviera una vagina dorada.

Su nombre es Marie y tiene el cabello más anaranjado que haya visto.

Noto cómo ella sienta a Adam en una mesa cerca de una ventana, y se acerca hacia nosotras a paso decidido.

—Conocimos a ese chico hace una semana y media —dice Anna rápidamente—. Me golpeé con algo en la cabeza y él me ayudó a ponerme en pie y llevarme a un médico. Marie intentó ligarlo pero jamás pensé que él caería tan rápido.

Hago una mueca de desagrado.

—¿No se supone que ella tiene novio? ¿Cuál era su nombre? ¿Wendel? ¿Menzel?

—Eder. Y yo también le reclamé lo mismo pero me aseguró que sólo está jugando. Ella piensa que me creo eso.

—Zorra —digo con toda la intensión de mi alma.

La prima de Anna es una rata que no sabe pensar en otra cosa más que secuestrar hombres y follarlos. Ninfómana maniaca. Pero como es la hija del dueño del restaurante, me veo en la obligación de comerme mi mueca y besarle las rodillas de ser posible.

Entonces veo en dirección a Adam, quien está sentado con las piernas abiertas; tal vez no vino con la intensión de buscarme. Pero si no es así, el mundo es una pequeña bola de coincidencias.

Marie finalmente se acerca hasta la caja registradora de Anna y no respeta a la mujer anciana pidiendo aros de cebolla que está ordenando su comida.

—Oye, prima, ¿aun recuerdas a Adam Walker? —dice apartando a la mujer y poniéndole mala cara—. Lo invité para un almuerzo en el restaurante de papá. Me gustaría que nos llevaras a la mesa unas cuantas cosas.

Entonces se puso a nombrarle casi todo lo del menú hasta que concluyó su orden con las bebidas.

—Ah, y ya sabes, la factura va por la casa. Soy la hija del dueño, tengo privilegios.

Luego voltea a verme, tiene un mechón de pelo enroscado en el dedo.

—Rina, ¿cierto?

—Es Rita —digo con voz aburrida.

—Oh, claro. La mesa en la que estamos está sucia, deberían limpiar más este lugar. Ve y trata de no espantar a mi chico.

Con eso ella se da media vuelta y camina de regreso a su mesa.

La odio. Me trata como si fuera invisible. La detesto.

Marie siempre trata de hacer sentir inferiores a todas las personas, pero con Anna es peor. Le gusta restregarle su perfecta vida en el rostro y hacerla sentir que vale menos que ella.

Es odiosa.

—No te molestes —me dice Anna—, iré yo.

—No, voy yo. Quiero dedicarle unas cuantas palabras a tu prima.

Anna me detiene por el brazo.

—Ni lo sueñes. Voy yo. Además, nunca le di las gracias al chico por llevarme.

Curioso. Ella conoció a Adam en un accidente, y yo conocí a Key en un accidente también.

Juraría que el destino tiene una forma curiosa de llamar la atención.

Veo a Anna encargar el pedido de su prima, y, porque no puedo resistirme, me ausento un momento de la caja para acercarme a Dulce, la chica que está haciendo las hamburguesas.

—Mmm —Dulce tiene un estilo gótico muy marcado. Usa una gruesa capa de delineador negro bajo los ojos, y constantemente se repasa la boca con labial oscuro. Cliff le tiene miedo y por eso no la hace vestir como a las demás, pero eso no detiene a Dulce para usar su propia ropa con calaveras y sus anillos con esqueletos de pescados.

—¿Ocurre algo? —me pregunta ella.

—Es que… Cliff te está buscando. Me pidió que me encargue de la comida.

Soy muy buena mintiendo. Aprendí que el truco está en no dejar de ver a las personas a los ojos mientras mientes.

Dulce asiente con la cabeza y me deja a cargo de armar las hamburguesas.

Sé que Marie detesta la cebolla así que tomo la orden de ella, la que está etiquetada como “sin cebolla”, y mientras nadie está cerca para mirarme, desenvuelvo la hamburguesa de su envoltura de papel, y escupo encima de la lechuga. Luego la tapo con el pan de sésamo y empiezo a cubrirla de nuevo en su paquete, antes de que pueda avanzar más, una mano detiene a la mía de seguir con mi labor.

—¿De verdad piensas entregar eso?

Entonces veo el arrugado rostro de Mirna.

—Por todos los cielos, Mirna, me asustaste —le digo, llevo una mano hacia mi acelerado corazón.

—¿Para quién es?

Miro con franqueza hacia sus ojos; Mirna tiene cerca de cincuenta años y una vida sexual muy activa (ella se encarga de contárnosla siempre que puede). Es parte del equipo de limpieza, y creo que está enamorada de Cliff. No lo sé, sólo lo he escuchado de boca de Anna. Pero sé que puedo confesarle la verdad sin meterme en problemas.

—Es para la pelirroja —señalo más allá de la cocina, hacia las mesas.

Mirna mira en su dirección, luego toma la hamburguesa que escupí, y para mi sorpresa, la escupe también.

—¡Eso es asqueroso! —le digo tapándome la boca. Salió algo de color amarillo espeso.

Mirna se encoge de hombros.

—Puede pasar como mostaza.

Me encargo de ponerle alguna salsa rosada encima para que no vaya a notar el sabor.

—No puedo entregarle eso a Marie. No soy tan mala.

—Si tú no puedes, lo haré yo. Estoy cansada que esa niña venga y me diga qué es lo que estoy haciendo mal con la limpieza y con mi vida. El otro día tuvo el descaro de decir que te veías como una embarazada.

—¿Qué?

—Sí, luego se puso a hablar mal de Annita, ¿puedes creerlo? ¿De Anna? Dijo algo acerca de condones y… me parece imposible creerle.

—Pero es que no podemos dejar que ella coma esto. Es asqueroso.

—Se lo merece. Dame a mí… no importa si es lo último que hago en toda mi vida, pero no descansaré en paz hasta que ella lo pague al menos de esta forma.

Ella me arrebata la hamburguesa y empieza a envolverla hasta dejarla en perfecto estado.

Agarra la bandeja con el resto de las cosas que Marie pidió, y comienza a avanzar para llevárselas.

Anna la intercepta en el camino y la escucho decirle que ella se va a encargar de llevárselas. Pero conociendo a Mirna, estoy segura que quiere ver a Marie directo a la cara cuando le dé una mordida a la hamburguesa.

Esto no pinta nada bueno.

Mirna termina llevándole la hamburguesa a Marie, y espero que no sea Adam quien termine comiéndola. Tal vez se la merece por andar detrás de semejante rata de alcantarilla.

—Cliff no me estaba buscando —escucho a Dulce acercarse a mis espaldas—. ¿Qué miras?

—Mirna y yo escupimos en la hamburguesa de Marie… y ahora ella la está mordiendo.

Hago una mueca de asco. ¿Por qué hice eso? Seguramente lo va a notar y entonces seré despedida más rápido que papá.

—¿Escupieron la hamburguesa de alguien y no me lo dijeron? ¡Qué clases de amigas son! Para la próxima inclúyeme también en la broma.

—Créeme, si ella no lo nota en esta ocasión, repetiremos todo en su próxima comida.

Sí, soy mala. Pero ella de verdad se lo merece. Además, está en mi código genético y no puedo luchar en contra de eso.

Comentarios

  1. Sky!!! jajajajajajaja Rita es muy graciosa y todas las cosas que le pasan son únicas, Hay pero lo que no supero aun es lo de la hamburguesa de Marie si, es que hasta yo me apuntaría para hacerle pagar por todo lo que hace sufrir a la pobre de Anna.

    Gracias Lia, me hiciste reir con el capi, tus personajes son geniales.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Rita es mi ídolaaaaaa ! :D
    No puedo creer que le escupió a la hamburguesa de Marie (Tann al estilo de Eminem ! ♥) y Mirna .__.' asquito totall ! PUAJJJ' eso sí fue demasiadoo (me pongo verde nada más de pensarlo! )
    Oww' extrañe a Key en este capítuloo D: Pero igual me encantó *-*
    DIos los hermanos de Ria me hacen acordar a mi hermana menor ! Siempre diciendo las cosas más espantosas y ofensivas hacia una D: ( Una zombi come cerebros escupe fuego por la boca? Amée esoo ! :D )
    Pobre el papá de Rita :/ Ser despedido del trabajo cuando lo necesita TANTOO ! Rita es demasiadoo joven para tener que cargar con todo eso ! Su madre e una inhumana -.-' Tantos hijos, yno cudiar a ninguno? Que horrible mujer !
    Dios mis comentarios empiezan por el final y terminan por el principio del cap' (#ESQUEMEEMOCIONAAAA!)
    Amee el capitulo ♥ Síguela cuando puedass ;)

    ResponderEliminar
  3. Rita ... te adorooo , que bn que escupieron en la hamburguesa de Marie,se lo merecia por ser tan z....ok no. Pero Mirnaaaaa se paso la verdad , ajjjjjjjjjj escupio flema!! ME ENCANTA PORQ SE MEZCLA CON POAW (CLARO QUE PRIMERO FUE PEAW) ...SIGUELAAA AMO TUS TODOS TUS PERSONAJES!!

    SALUDOS. LIA :)

    ResponderEliminar
  4. En serio no tienes idea de cuanto AMO ESTA HISTORIA!!
    Lia, bella he estado un poco perdida de tu escritura por broncas laborales que nunca faltan :/ pero créeme no hay nada que me reconforte mas como tu calidad al escribir y regalarnos capi de mi FIC FAVORITO!!
    Prometo solemnemente ser una fan acosadora 1000..% jajaja para que nos regales mas seguido de Rita y Key!!

    Besos y abrazos!! :D

    ResponderEliminar
  5. Si, no hubo Key en este capi, pero igual IMPRESIONANTE Lia!!
    *-* como siempre!! :DD

    ResponderEliminar
  6. Oh Dioss!! ME MUERO DE LA RISAA!!!! jajajjaaja sinceramente Lia es increible lo que escribes... Tienes un talento que me deja con la boca abierta al igual que cuando me enteré de que estos libros no son Bestsellers(te digo q es una injusticia). Enserio, primero leí PEDAW antes de investigar de tii porq queria comprar tu libro y luego cuando veo si tienes mas libros(porq amé PEDAW) me sale este blog y quedo como que WHATTT???? Como que Lia escribe en un blog y no publica libros y no estan en New York Time Bestsellers???Porque eso es lo minimo que deberias tener de elogios!! Enserio chica fue una de las sorpresas mas grandes que he tenido y el modo en el que escribes y transmites a los personajes, eso se llama talento natural...Y tu humor!!! jajaja
    Me atrevo a decir que eres tan buena escritora como John Green o J.Lynn...
    Y bueno en fin amo estas historias(ademas de mi romance secreto con Adam y Key) y saludos de Panama
    -Caro :D

    ResponderEliminar
  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  8. Diiiuuuu!!!!!!...Que asquito...pero la muy malevola y loca de patio de MARIE se lo merec..!!! creo que todas llevamos ese gen malevolo de RITA....jajajajja.... :-D

    ResponderEliminar
  9. Jajajajaa Rita es la mejor!! Y... ODIO a Marie ¬¬

    ResponderEliminar
  10. Es completamente increible la manera como escribes, amo tus historias, por favor no dejes de escribir. espero con ansias el proximo capitulo..

    ResponderEliminar
  11. XD marie lo merece jajajajajaja excelente capitulo!

    ResponderEliminar
  12. NECESITO SEGUIR LEYENDO CON URGENCIA!! JAJAJ

    ResponderEliminar
  13. Esta historia es maravillosa...asi que necesito continuar leyendola XD, cuando subes otro capitulo?

    ResponderEliminar
  14. asajhsajkhdjsahdkjhsakjhdkaj lo de la hamburguesa fue épico yo igual lo haría me apunto, Marie se merece eso y mucho mas esa p@%&$ es tan buen personaje que facilmente se gana mi odio xD djksjaksjakj pero lo que Mirna debo admitir que sentí un poco de asco creo que mi imaginacion trabaja muy bien xD
    Saludos y gracias por el capitulo esperare con ansias el siguiente C:

    ResponderEliminar
  15. Amo la historia estoy esperando con ansias saber que va a suceder

    ResponderEliminar
  16. haahahahah Me encantaaaa !!! siguela por favor quiero seguir leyendo u_u <3

    ResponderEliminar
  17. Me encanto el capi... Pobre Rita, que pena que tenga tantas responsabilidades, y esa Marie...mmm se tiene merecido que escupan en su comida ~.~

    ResponderEliminar
  18. Jjajjajajaja Rita es genial... me encanto el cap
    y porfis siguele *--*

    ResponderEliminar
  19. Continúa, ¡por favor! ¡Estás matándome!

    ResponderEliminar
  20. Me estas matando con la espera!! necesito leer jajajaj

    ResponderEliminar
  21. Diossss!!! No soporto esta espera! Otro Capitulo por favor!
    Apiadate de nuestras mentes, mujer!

    ResponderEliminar
  22. que vida tan mala la de Rita :( que trite por ella pero se ve que ella siempre trata ver el lado bueno de las cosas y que bueno lo que le hacen a la estúpida de Marie se lo merece!!!!

    ResponderEliminar
  23. y Rita es la clase de chicas que necesitamos,la adoro,mi idol de libro :3 vamos a ver,extraño a Key.Pero fue genial,un inicio de Ana antes de todo con Adam (Me pongo melodramática)
    Stalker ataca. Gracias escritora favorita de FanFics y novelas románticas juveniles.

    ResponderEliminar
  24. Deberías buscar una editorial y publicar tus libros, en serio. ¡Tienes un talento asombroso! Oh, yo sería la primera en comprar tus libros. Me hiciste reír como una loca, bah. Te amo, y de una vez te comento: ¡sube un capitulo de POAW!
    Besooooootes y abrazos-rompe-costillas,
    -A

    ResponderEliminar
  25. me apunto a escupir la hamburguesa de marie para que se le quite lo maldita que es con todos jjejeje eres genial Lia sigue escribiendo!!!

    ResponderEliminar
  26. JAJAJAJAJAJAAJAJA ES TERRIBLE ESTA RITA!!! ME ENCANTA, BIEN HECHO LO DE LA HAMBURGUESA JAJAJAJAJAJA SOS GENIAL QUERIDA LIA!!!!
    SIL VIL

    ResponderEliminar
  27. jajajaj yo tambien le hubiera escupido la hamburgueza xD

    ResponderEliminar
  28. jajajajjajaajaja
    asco!!!!.. jajjaajjaajajaja hechale la culpa al codigo genatico ritha. jajjajaajjaaja. muy bueno que mal plan que sea la madre sustituta para sus hermanos. pero enserio que hay personas que viven de esa manera. pobre ritha

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Gracias por sus valiosos comentarios :)

Entradas populares