PFQMG - Capítulo 3

3

Cómo descubrí que las de tu clase eran venenosas


—Esto sabe a... a uva.
La chica, cuyo nombre se supone debe ser Andrea, está a un segundo de caer dormida. Lo sé porque su rostro comienza a cansarse.
—No es uva. Continúa lamiendo.
Ella obedece y se detiene dando un leve mordisco. Yo parpadeo.
—¿Y ahora qué? —pregunto. Está sacándome de quicio, se queja por todo.
—Está algo duro. ¿No se me van a caer los dientes si sigo mordiendo?
Ruedo mis ojos y despego la vista del cielo raso.
—Es una paleta de fresa, no tiene gran ciencia —respondo de manera agria—. Además, ¿no eras tú la chica que no podía sentir nada con la lengua? ¿Qué pasó con tu super poder?
Ella suspira.
—Lastimosamente tiene una debilidad: sólo dura una hora. Oye, ¿ésta es tu casa?
Mira a su alrededor, deslumbrada como la mayoría de las personas suelen estar cuando entran por primera vez.
—Sip. —Ahora soy yo el que acentúa la p.
Meto las manos en mis bolsillos y noto la mirada perdida que tiene al ver las escaleras de vidrio que llevan hacia la segunda planta de esta sección de la casa. Seee, las gradas pueden ser algo abrumadoras, más sin embargo son realmente geniales.
—¿Y ella quién es? —pregunta, lamiendo su paleta de fresa y mirando fijamente hacia lo alto de las gradas; yo termino siguiendo su mirada.
Hay una enana de pelo rubio cenizo bajando las escaleras; cuando se acerca, pone sus manos en jarra y me mira de manera asesina.
—Ella es mi hermana: Pam —digo casi de manera aburrida.
Pam se acerca rápidamente y se detiene frente a la desconocida, la mira de pies a cabeza.
—¿Y tú eres? —le pregunta, más por curiosidad que por ser grosera y desafiante.
—Soy Rita... Rita ¿Cipriano? Aishh, ya no puedo recordarlo. Pero tengo poderes, ¡puedo lamer casi cualquier cosa sin sentirla!
Y para probar su punto, comienza a lamer la helada paleta de fresa.
Pam eleva una ceja y me mira con una sonrisa dibujándosele en el rostro.
—¿Ahora las traes drogadas, hermanito? —dice con diversión—. Supongo que la bruja de Mía ya te dio la noticia, ¿eh? ¿Ésta es tu venganza? Aunque no me sorprende, piensas más con lo que tienes colgando entre las piernas y menos con la cabeza. Pero nunca has tenido que drogarlas para convencerlas en venir.
Ella se ríe, es un sonido ahogado y burlón.
Estrecho mis ojos y le pido que modere sus comentarios frente a la desconocida.
—¿Qué es lo que te cuelga entre las piernas? —interrumpe la extraña, está genuinamente interesada viendo en mi dirección—. ¿Es algo que te ayuda a pensar? No lo entiendo, ¿es una varita mágica?
—Una varita que lo dirige a todos lados —dice mi hermana.
Ruedo los ojos.
—No es una varita... Es más como un tronco.
—Iuugg, Key, cállate por el amor a Cristo. ¡Soy tu hermana! No necesito detalles. Así que dime mejor, ¿de dónde sacaste a esta chica? —pregunta viendo fijamente el cabestrillo en el que está su brazo.
—Él me dio unas pastillas que me hacen sentir graciosa —dice ¿Rita, Andrea? Para mí es chica desconocida.
—¿Te dio pastillas? ¿Qué clase de pastillas?
—La clase que me hacen querer lamerlo todo.
—Ya sabía que era depravado. ¡Key! ¿De verdad piensas que la solución es contratar a esta pobre chica para que cumpla tus asquerosos y morbosos deseos sexuales? ¿Y no respetas que tiene un brazo roto?
—No está roto —no sé por qué digo esto, pero trato de parecer menos "morboso" de lo que ella cree.
Pam es mandona, al extremo. Puede que sea enana y me llegue a las caderas pero... Oh, de acuerdo, no me llega hasta las caderas aunque sí es considerablemente bajita. Pero ella es la mayor de tres hermanos así que se siente con derechos sobre mí sólo porque soy el menor.
Tomo a la desconocida por el brazo bueno, y la llevo a rastras hacia la sala.
Entonces trato de explicarle a Pam todo lo que sucedió esa noche. Al parecer ella ya sabía lo de Mia y que iba a dejarme, me dijo que era tan obvio que en la relación, el que más amaba, era yo.
Me siento decepcionado. Quiero correr a buscarla pero algo me retiene, y ese algo quedó dormido en el sofá, diciendo cosas incoherentes.
—¡Sintoniza tus zapatos! —al parecer a la desconocida no le toma mucho tiempo dormirse (y menos cuando está medicada), y rápidamente comienza a murmurar palabras inteligibles.
—¿Entonces no sabes dónde vive? Tal vez mañana ya no se vea tan drogada como hoy —me dice Pam mientras la mira y mientras he terminado de contarle todo lo que me sucedió.
—¿Cuándo pensabas decirme que Mia se iba a ir del país? —Cambio de tema.
—Escucha —ella pone una mano en mi brazo ya que no puede alcanzar mi hombro—. Mia siempre ha sido egoísta y una oportunista. Ella jamás se interesó en ti, sólo buscaba tu fama y lo que eso iba a beneficiarla para con la demás gente importante. Key, te quiero pero no sabes diferenciar entre una buena mujer y una mala. Déjala ir, ella no te merece.
Niego con la cabeza.
—No tienes por qué meterte.
—No me estoy metiendo. Solo digo que me importas y que vales demasiado como para que Mia te haga sufrir de esa manera. Y ahora sí, me voy a dormir. No dejes a esta chica aquí para mañana porque si mamá la ve, va a pegar el grito al cielo.
Pam me besa en la mejilla y empieza a caminar hacia las gradas levemente iluminadas.
Antes de que se vaya la llamo.
—Pamdora —ella voltea a verme, sé que odia cuando la llamo por su nombre completo—. ¿Podrías... prestarle algo de tu ropa? Mañana, me refiero.
Ella asiente y me guiña un ojo.
Ahora, ¿dónde dejo a la desconocida?


Después de pasar largos y desesperantes minutos tratando de meter a la desconocida en la habitación de huéspedes, finalmente logro hacer que se quede quieta y deje de hablar incoherencias. Sigue repitiendo el nombre Rowen y al parecer le grita por dejar a los patos sin protección.
Probablemente haya cometido el gran error de mi vida al dejar entrar a una loca en mi casa, pero la culpabilidad ganó por encima del sentido común.
Luego manejo hacia la casa de Mía... Lo sé, me estoy rebajando, pero no puedo evitarlo. La amo. Nadie podría entender lo que siento por ella y la desesperación de verla irse de mi lado.
Es de madrugada pero las luces todavía están encendidas en su habitación y en la de su hermana.
Hace años, ella me enseñó un truco para escabullirme dentro de su alcoba sin que su familia se diera cuenta. La puerta de servicio siempre permanecía abierta así que primero tenía que llegar por allí, luego tomaría las escaleras del mismo personal de servicio y por último subiría hasta detenerme en el piso de Mia y meterme en su habitación.
Así que estaba siguiendo todos los pasos, hasta que me vi forzado a parar al ver a la hermana pequeña de Mia, Rosie, justo en medio del pasillo.
Rosie es igual de alta y rubia que Mia (a pesar de ser dos años menor que ella). Tiene una cara de niña y unos preciosos y soñadores ojos azules.
Cuando me ve parado como idiota en medio de su casa, abre los ojos desmesuradamente y veo que está a punto de gritar; así que corro para poner mi mano en su boca y callarla.
—Rosie, soy Key —susurro en su oído. Su familia debe estar durmiendo.
Le destapo la boca cuando veo que se relaja contra las partes de mi cuerpo que tienen contacto con ella.
—¿Key? —ella parpadea y suspira—. Me asustaste hasta la mierda, pensé que eras Mia y que me ibas a regañar por comer pastel de vainilla a esta hora.
Entonces veo lo que en un principio no noté: tiene en sus manos un delgado trozo de pastel bañado en lustre blanco.
—Lo siento. Vine a buscar a tu hermana, ¿está en su habitación?
—Sí. Pero se va a poner como perra si la interrumpes, está con Jean Paul, su psicólogo francés —ella rueda los ojos y se lleva a la boca una cucharada de pastel.
Le sonrío con sinceridad, hay algo que me gusta de ella. Tiene una fluidez para hablar, no refina sus palabras ni aunque estuviera frente a la reina de Inglaterra.
Ella dice lo que piensa, sea bueno o malo. Luego pide disculpas.
Mia es tan diferente, es más preocupada por su aspecto, por su presentación. A veces pierde el control pero llama frenéticamente a Jean Paul y, cuando termina de verlo, se mira más relajada y feliz.
Solo espero que él la haga entrar en razón y que ella no termine conmigo mientras se va a Berlín. Hay muchas relaciones a distancia que funcionan de manera perfecta; ella y yo podemos hacerlo funcionar. Yo puedo ir a visitarla, podemos vernos en vacaciones...
—¿Key? —Rosie me toca el hombro y yo regreso del pequeño mundo que estoy armando en mi cabeza—. Mira, Mia no me quiso contar lo que sucedió esta noche pero... es obvio que ahora debes saber que ella se va mañana.
—¿Mañana? Ella me dijo que en dos días.
—¿En dos días? Pero si su boleto de avión tiene la fecha de mañana.
Hasta compró un boleto de avión sin decirme. No sé si sentirme enojado o triste de que no lo hiciera, que me excluyera de sus planes.
—Ella me dejó —admito para mi vergüenza.
Rosie se lleva una mano a la boca y jura por lo bajo.
—No sabía. Pensé que estabas al tanto de todo.
Niego con la cabeza.
Ella suspira y sopla su largo flequillo rubio fuera de sus ojos.
—Entonces no te estoy impidiendo nada. Lleva horas hablando con Jean Paul, es tu turno de pedirla prestada para exigirle explicaciones.
Le sonrío tentativamente y me despido mientras me dirijo hacia la habitación de Mia.
Rosie me da una última mirada soñadora antes de ir hacia el lado opuesto, hacia su propio dormitorio.
Sé que ella estuvo enamorada de mí hace un par de años, antes de que conociera a Mia, pero su hermana logró llamar mi atención de la forma en la que ninguna chica lo ha hecho. Así que tuve que ser sincero con Rosie y decirle sobre mis sentimientos. Ella lo manejó muy bien.
Mientras me acerco a la habitación de Mia, escucho voces salir de manera ahogada. No quiero interrumpirla, es bastante temperamental cuando alguien se quiere meter con su cita para hablar con Jean Paul, pero no quiero perderla. Tal vez él la haga recapacitar de una vez por todas y le diga lo estúpida que está siendo... o al menos que me diga a mí lo estúpido que estoy siendo.
Entro sin llamar a la puerta, y al instante estoy en una escena de porno caliente.
Mia está desnuda sobre un chico, moviéndose como poseída y gruñendo tan alto que es casi un milagro que su familia no se despierte... o que la casa se sacuda como si fuera un terremoto.
El sujeto la sostiene de las caderas y mueve su pelvis al ritmo poseído y maniático de ella.
Él tiene pelo largo y grita peor que un loco en medio de una terminal de buses.
Estoy congelado en el umbral de la puerta, viendo la escena desde un punto de vista que no es el mío. Es como si mi cuerpo hiciera un viaje astral y se moviera más cerca de ellos. Entonces hablan, o al menos lo intentan:
—Eres mía, Mia —dice el chico con un claro acento francés—. ¿Entendiste? Eres mía Mia. Mia mia... Mia...
Sigue repitiendo como si fuera gracioso.
Mia resopla y puedo ver su cuerpo entero sudado por el esfuerzo.
—Sólo tuya JP —ambos gruñen, y antes de pensar muy bien en lo que estoy haciendo, sujeto la puerta, aferrándola en un agarre de muerte y, sin hacer ningún ruido, la abro más y más hasta que está completamente expuesta. Entonces, con un golpe fuerte, la empujo hasta cerrarla y crear el mayor ruido que distrae a la pareja de seguir con su sesión de porno al estilo cerdos de granja.
Mia es la primera en asustarse y mirar sobre su hombro. Sorprendentemente no deja de moverse como poseída... Claro, hasta que me ve parado allí en su habitación ahora cerrada.
Ella abre los ojos y salta fuera del francés, luego rueda en la cama y cae al piso, escondiéndose contra el colchón.
El tipo, que sigue moviendo su pelvis a pesar de que Mia ya no está sobre él, le pregunta por qué dejó a su "miembro" solitario y con ganas de más. Ella no despega la vista de mi rostro.
Está roja y sudada, y desnuda. El tal Jean Paul finalmente me nota y deja de moverse contra el colchón. También él se ve sorprendido y hace lo mismo que ella: rueda hacia un lado de la cama y se pone de pie, a diferencia de Mia quien todavía está en cuclillas, tapándose con la sábana.
—¡Ke... Ke... Key! ¿Qué ha...ces aquí? —tartamudea ella.
Veo todo rojo de furia. Estoy apretando tanto mis dientes que no entiendo cómo no se me han quebrado a estas alturas.
—Así que estas son tus famosas sesiones con el "psicólogo", ¿eh?
Me rio, una risa ahogada y sin humor. Una risa rota y un poco psicótica.
—No... No. —Ella pasa una mano sobre su pelo, tratando de alisar su cabello porque está hecho un nido de pájaros con tanto movimiento pélvico que ha tenido en estas últimas horas.
Estoy tan mal que comienzo a aplaudir realmente fuerte. Estoy desquiciado.
—¡Bravo! La gran y espectacular señorita Mia Makowski ha hecho el acto de su vida: ¡ha hecho caer al chico más imbécil del planeta! —sigo aplaudiendo. Haciendo bastante ruido para ser más de la media noche—. ¡Bravo!
El idiota del francés está todavía desnudo, viéndome con desdén.
—Key yo... —con un movimiento de mano interrumpo lo que la perra tiene que decir y voy directamente hacia el francés.
Lo tomo de los hombros y lo empujo contra la pared. Él trata de lanzarme un golpe directo al estómago, pero no sabe que la ira está alimentando mi rapidez y mi violencia así que no me puede agarrar desprevenido.
Lanzo mi puño contra su nariz y luego voy por su mandíbula. Lo empujo nuevamente, golpeando su cabeza contra la pared.
Mia empieza a gritar y de pronto escucho también los gritos de Rosie. Ella atraviesa la habitación y se detiene a mi lado, viendo con la boca abierta hacia su hermana desnuda, y luego hacia el francés desnudo.
—Oh por... —ella lleva una mano a su boca mientras que yo, como desquiciado que estoy, continuo golpeando al tipo hasta que la sangre sale por un corte en su frente.
—¡¿Esta es la terapia por la que pagas, Mia?! —escupo. El francés logra darme un golpe en la quijada y me aparta para salir del espacio al que lo confiné.
Estoy en gran ventaja con él, yo estoy vestido, él no. Así que aprovecho y, como puedo, le lanzo un golpe bajo, justo en las pelotas.
Eso lo manda al suelo, a retorcerse con desesperación.
Noto vagamente que mi mano derecha está teñida de sangre y mis nudillos están rotos. Es ahí cuando me detengo.
—Ya tuve suficiente de esta mierda —digo, mis ojos buscando los de Mía—. Agradece que mañana desapareces de mi vida o me hubiera encargado de quebrarte ante la sociedad en la que tanto anhelas encajar. No vuelvas a buscarme.
Antes de salir de la habitación (ahora llena con más de un curioso del personal de servicio) meto mi mano en mi bolsillo y agarro firmemente la nota que Mia me dejó más temprano en el restaurante y que todavía cargo como el imbécil que soy. Luego la lanzo encima de la desordenada cama en la que estuvo jodiendo con el sucio francés, y escupo la nota y las sábanas.
—Nunca seré tuyo —digo con voz atormentada y firme—, nunca vuelvas a llamarme, y nunca te esperaré con los brazos abiertos. No te pertenezco... y al parecer, nunca me perteneciste.
Y con una última patada al idiota en el suelo, salgo de la habitación con los deseos de quemar el mundo entero.

Jamás volveré a entregarle mi corazón a nadie. Es una promesa. Nunca volveré a ser el mismo idiota que se enamora fácilmente de una chica. Ese Key ya murió.


Comentarios

  1. Oh.Dios.Mio!!! Que buen capi!! Gracias Lia!! cofcof me dijiste 2?? jajaja es que tu escritura es adictiva!!
    Pobre Key y maldita Mia!! aaagghh y luego esa promesa que hace todo mas interesante!!

    Fiel al Fic!! :D

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  2. *o* no se si me gusta mas Adam o Key....escribes sobre hombres demasiado perfectos!!!

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    1. jajaaj XD Es un honor que se peleen por ellos!

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    2. los dos son fantasticos!!,,pero tu eres la creadora de los dos!..quisiera estar en uno de tus libros!!..con alguien como Adam o Key *-* simplemente todos tus personajes son lo maximo :)

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  3. maldita desgraciada!!! Key es un amor!!!! aaaaaaaaaagggg

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    1. Cierto, dolio cuando supe que lo engañaba :(

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  4. momentooo rosie es la hermana de mia.. rosie la misma que anda coqueteando a mi adam en poaw???

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  5. por dios que HDP!!! que mierda de persona es ella como le pudo haber hecho eso y todavía quería que la esperara pobre estupida!!!

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  6. wow!!! haora estoy en un dilema amo a los dos Adam y Key son perfectos los amo a los dos....

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  7. Jjajjajajajaja uuuhm esta complicado #TeamKadam Stalker de vuelta,ok no! gracias me dejaste con ganas escritora favorita romántica juvenil.

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  8. Noooooo que perra tan desgraciada!! Arrrggggggggg pobre Key

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  9. key yo te amooo :c <3 maldita perra

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  10. ¡Diooooooos! Oh, Lia, te amoooooo... Amo está novela, te seguiré hasta el fin del mundo :p XD
    -A

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  11. maldita perra -.-!!! grrr ojala pudiera darle unas cachetadas -.- pobre Key!!!! gracias por este cap :D sigo-->

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  12. muerte a la maldita rameraaaaaa!!!! pobre Key :-( con lo bueno que es y le pasa esto...
    SIL VIL

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  13. Lia, nunca escuchaste de mi pero te puedo asegurar en un 97,5% que si te dedicas a la escritura vas a llegar lejos. Me parece que si vendieras tu libro seria un bestseller. Me encanto PEAW y ahora estoy leyendo POAD (por favor, subi mas capitulos) y me di cuenta de tu talento como escritora. Entonces empece a leer este "libro" y me enamore de como escribis. Espero que estes orgullosa por tus ideas, ya que sos una persona muy, pero muy creativa. Gracias por estas fabulosas novelas. Y haz un favor al mundo... NUNCA pares de escribir. Gracias si tuviste tiempo para leer este comentario.

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  14. Ahora entiendo...lo perra viene de familia, mmmm...

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  15. Es Rosieeeee ! y después queda embarazada de Key!!!! :o

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  16. oooooooooooooooo.........m.............g.....................


    y asi es como por tipas como esa. las chicas buenas.. tenemos que soportar a chicos destruidos incapaz de dar amor. auna nueva relacion

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