Jericho Barrons

No era guapo, esa era una palabra demasiado simple. Era intensamente masculino. Sexual. Atrayente. Había una omnipresente sensualidad en él, en sus ojos oscuros, en su generosa boca, en la manera en la que permanecía de pie. Él era la clase de hombre con la que yo no coquetearía ni en un millón de años.

Darkfever – Karen Marie Moning

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